sábado, 1 de septiembre de 2012

AUTO

Los tiempos que en constantes,
insistentes primaveras,
pertrechan nuestra vida de las hojas
que son besos, de esas nuevas
bofetadas o ilusiones o rarezas
que se crecen por el cuerpo
como esquirlas de madera,
no deshojarán sino en la tumba a quien
henchido de este Mundo
—floreciente como un árbol,

como un río, como tierra—,
se alce hasta la luz y lo Posea.





Alberto Cancio García 

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