miércoles, 29 de diciembre de 2010

ENTRETENIDA E INMADURA POESÍA ADOLESCENTE

A LA MIERDA

Lacónica preocupación por lograr mis objetivos;
horas muertas de mi soledad que nada significan;
¡Afloren los sentimientos de miedo y rabia
en aquel, yo, que ve en morir una costumbre ya viciada!

¿Qué lucha (vida) es esta, sin rumbo ni razón?
¿Cuál, si no, la dirección de mis entrecortados latidos?
Curiosidad entomológica que es mi buscar...
las respuestas, las caricias, la mentira...tal vez la verdad...
¡Que el vacío incandescente deja en frío la existencia!

Me llaman, acudo; me ignoran, escucho; me odian...
y yo, amo... ¡¡No hay maldad aquí dentro!!
Pero sí miedo y vanidad, impotencia asesina ante el rito y la tortura.

¿Qué sentido este vivir, llorando accidentes,
si, “desta suerte”, a todos ronda la muerte,
brutal, que hace de lo bello cosa inerte...?
...asqueroso burdel de las ilusiones, la vida...

Tras la lucha inventada y el sufrir del gigante
las canas y el hedor enloquecen al vivo...
sangre, que no fluye; corazón, vencido.

¡Tantas noches ocupadas, en mi propia hipocresía pudriéndome!
¡Tantas quejas injustas y suicidas!
No quiero vida para daño cruel hacer...
que si el mayor mérito es no hacer pudiendo,
yo lo hago con creces, aun sin querer...

Amor, que ya no hay..., no lo veo..., solo estoy;
triste, me cuenta mi automarginación tras sus muros de piedra.
Vida... ¿y qué? Lobo soy para el humano, pronunciando estas palabras,
¡autómata de la ignorancia!, les escucho a mí acusar...
¡Bah!


I

- ¡Ay qué desgracia la mía!
¡Hay que ver, pobre de mí!
¿Cómo escribir la poesía
si mi único boli perdí?

¡Madre, una pluma yo quiero
pa ser el poeta que fui!
-Niño, no tengo dinero,
¡Ve y escribe con la narí!-.


II

Ha tenido que ser hoy,
justo a la muerte del crepúsculo...
Ahora, bajo el azul apagado
de este aire humedecido.

Ha tenido que ser hoy,
frente al mar metalizado...
Ahora, contemplando con ira de fuego
aquel horizonte curvado.

Ha tenido que ser hoy...
día gris para la esquiva,
cuando, solo, he descubierto
que no importa que maldiga,
que no importa a dónde voy,
que da igual si me despierto
o si dejo que el sueño viva...

Porque no, no vivo en este vuestro mundo.
No vivo aquí, inoportuno,
como queriendo destrozar vuestros valores infecundos.

Que no. Que no. Que no.
¡No soy del siglo XXI!


III

Inmenso estanque brillante,
como eterno país ondulado...
¡Ábreme tus puertas!
¡Déjame vivir en ti, mi amo!

Sí. Un Dios eres para mí,
poderoso pero humano.
Porque en ti la lozanía de una flor del alelí...
Porque en ti las explosiones de un viejo malhumorado...

¡Déjame fundirme en ti, malvado!
¡¡Llévame por siempre atado, aunque deba así morir!!



IV

Anochece en esta playa
solitaria aunque embustera,
pues detrás de mis ojos el mal
se cierne sobre la tierra.

Y yo, sin embargo, muy quieto,
tumbado tranquilo a tu vera,
imagino que tú eres lo único
que en derredor, mi cuerpo rodea.

Y libre de ansiedad ciudadana,
tu prisa distinta recorre la tierra
y se traga cruelmente los granos
que, crueles, mis manos agrietan...

¡Vence tú, mar gaditana!
¡Cómete la tierra fea!
¡Haz tu vaivén más amplio
y llévame con la marea!

V

No me hace falta tinta
para escribir silencios.


TIC – SHHH (I)

Sugerente y vil silencio tal de aquí esta oscura noche.
Suave atmósfera insonora y, en quietud, algo inquietante.
Sustancial abrevadero para sueños y derroche.
Suspicaz como la nada frente al íntegro ignorante.

Sólo hay algo que interrumpe cuan poder la nada tiene,
el "tic - tac" de los segundos, anunciando breves pasos,
dibujando el adelanto, la presente o el retraso,
regidor de todo y nada, mucho o poco, y así va y viene.

Tanta mala servidumbre e inocente complacencia,
hacia vos, silencio inmundo, y cruel el tiempo encaprichado,
que los sueños, ilusiones y versos sin competencia
descuartizáis y demoléis tal si fueran ser de barro.

Libertad sin condición aun poseéis en vuestro enlace.
¡Cuán deseo de partirnos en pedazos se os distingue!
Carcajadas de silencio los segundos van dictando...
pues los ojos ignorantes del que hoy no ve la muerte,

mañana empañarán dos mil pañuelos de mortales
que lloraban, han llorado y llorarán con desconsuelo,
ignorantes más aun de su impotencia ante el espejo
en que juntos, "Tic-..." y "Shhh", danzan danzas infernales.


TIC – SHHH (II)

Quizá silencio y tiempo, imparables saqueadores
sean rectos regidores de ritmos universales,
de la nada y el desorden regidores principales,
de lo todo y lo perfecto revisores mensuales.
Mas, aun, mi puño en guardia, me atrevo, al fin, a señalar,
que desafío con valor a su tic-tac más navajero,
que atrofio, sin perjuicios, mis vocales hacia Nada,
y que me enfrento en contradicho a semejantes carceleros.

Pues sí, existen ritmos no en comunión, asonantes,
no bajo control, redundantes, “baji” y altisonantes,
reverberantes e irreverentes, “malhumeantes”...
Pues sí, conozco ritmos impares, antimilitares,
contra tiempo y silencio dictatoriales.
Ritmos libres y excitantes, ritmos lentos y fugaces...

Como el ritmo de los besos que secuestran nuestras bocas,
masacrando al segundero tras cristal inamovible.
Como el ritmo de caricias imparables y calientes
que sin duda neutralizan el semblante de un tirano.
Como el “tic-...” de nuestras pelvis, contratiempo exacerbado,
que difiere de la Nada hacia un lugar sin enjaulados.
Como el “shhh” de nuestras lenguas que preparan la partida
enculando al cruel silencio con orgásmica llantina.


VIDA Y LUZ

Quiero vida, sí.
Y sí, quiero luz.
Quiero vida y quiero luz.
¿Y quién no? ¿Acaso tú?

La muerte desconoce el sentir de lo que hoy se formula en las mentes...
Y la oscuridad extingue ilusiones, inventadas, pero aparentes.





Alberto Cancio García

3 comentarios:

  1. Muy bueno. Sobre todo los I, II, III, IV y V, es decir, los poemas centrales. Me encantan.

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