domingo, 28 de octubre de 2012

PAPELERA DE RECICLAJE


Cuántas veces
el loco sollozo 
tras la pared.

Ellos, que nada tenían
que ver con nosotros,
oyeron esas noches
el llanto anónimo y macabro
de los muros que laten.

Murmullo extranjero.
Dormitory nº 5.

Ahora los nuevos vecinos
escuchan la historia
de boca de los veteranos.

—Gritaba —les cuentan—,
gemía, imploraba, se oía
por todo el pasillo. 

Uno destaca: —Salí e indagué.
Venía de aquel dormitorio.

Otro se jacta: —Decía algo así 
como un nombre.

A modo de filme de horror,
estos les cuentan a aquellos
el miedo.

—¿Qué nombre? —pues son 
estudiantes y quieren los datos
concretos.

—Era otro idioma.

Era tu nombre.

La noche fue un secreto,
abierto en el hueco
mortal de las manos.
Aquellos no supieron
que era por ti. Nunca
sabrán que por ti solamente.

En un dormitorio reunidos
inventan qué fuimos, ahora:
El hombre que llora en su boca 
tu nombre, dicen, y ríen,
y luego se queda en silencio
la sala, se van retirando, 
retornan a sus dormitorios,
se acuestan un poco encendidos,
—alcohol, las muchachas, los chicos—,
y nadie, ninguno de ellos,
intuye tu nombre olvidado
al fondo del pasillo. 







Alberto Cancio García




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