miércoles, 12 de septiembre de 2012

DELANTE

No es en forma redonda
nuestra tierra hueca.
De qué llenamos nosotros
la circunferencia verde
y azul de la conciencia,

eso es otra cosa.

El Adiós de quien se marcha =
bienvenida al que se queda,
la mueca posterior al desarraigo,
leve, como de un adiós cualquiera,
una noche, de paseo, espichará,
y danzando surgirán las comadrejas
que hay al fondo del camino.

Yo supongo, seguiré
con la misma obscenidad.
Pongo yo que desearé.
Querré ser el buen novio,
buen amigo, yo querré.
Una niña algo sencilla,
como padre verla guapa,
apeada en el balcón y sentir miedo,
¿a que caiga?

Miedo y me pregunto,
a que caiga sobre qué.





Alberto Cancio García

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