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domingo, 17 de julio de 2011

2.Un comienzo de día algo peculiar (maldito perro)


El Masnou no es muy acogedor a las 6 y media de la madrugada, y menos en esta época. El viento azotaba los árboles, parecían incluso silbar, pero a modo de burla, como riéndose de alguien que a esa hora estaba en la calle sacando a un chucho y tirando la basura. Vaya postal la mía. El sol aún quedaba escondido, en cambio la luna seguía en su máximo esplendor, dándole vida a la noche. Algo me decía que ella era la culpable de que este frío congelara incluso el alma, de que tuviera que salir a la calle con dos camisetas, una sudadera, un chaquetón y una bufanda -aunque el pijama jamás hay que olvidarlo-, además de dos pares de calcetines, que si no luego llegaba al trabajo con los pies helados -que más que pies parecían frigopies-.

Total, que estaba haciendo yo mi ronda de todos los días, cuando al ir a tirar la basura, me asustó una figura que estaba al lado del contenedor, parecía un cuerpo. Resultó ser un hombre muy delgado, con el pelo corto, iba vestido con un traje como los de los mafiosos de las películas. Al notar mi presencia, levantó la cabeza y clavó sus ojos en mí. Junto a él había un maletín negro que no sé como, pero de alguna manera, logró captar casi toda mi atención. El extraño levantó los brazos, medio moribundo, y dijo: "Llevate el maletín, que no caiga en malas manos". Cuando hizo un mal gesto con la cara noté que tenía varios tiros dados en el pecho, aquellas fueron sus últimas palabras.

Y allí estaba yo, con un hombre muerto y un maletín que a saber qué contenía. Me deshice por fin de la bolsa de basura y fui a alcanzar la pertenencia de aquel cuerpo ya inerte. Para mi sorpresa, al abrirlo sólo vi billetes de cien y quinientos euros que llenaban el maletín hasta rebosar. "Me ha tocado el premio gordo", fue lo primero que pensé, sin dejar de mirar aquel sueño casi inalcanzable, con los ojos como platos. Luego caí en la cuenta de que tenía a alguien muerto y un dinero que no tenía ni la más remota idea de dónde había salido. No sabía qué hacer y ,para colmo, al chucho no se le ocurre hacer otra cosa que mear encima del difunto. Menudo plan. Noté que allí peligraba, así que lo que hice fue coger el maletín y ,antes de arrepentirme, salí pitando hacia mi casa.

Fotografía: Cubo de basura (de mi Instagram)

viernes, 15 de julio de 2011

1. Empezando las andadas.


Era una sombría mañana de otoño. Me disponía, como a diario, a pasear a la mascota de la familia, un pequeño perrito pequinés llamado Flama -recuerdo cómo mi hijo decía:"que sí papá, que yo lo cuido y lo saco a pasear", y un jamón, ahora tengo que hacerme cargo yo- cuando mi querida esposa hizo que me parara casi al entrar en el ascensor. Venía con dos bolsas. Intenté escabullirme, pero no pude: además de pasear al perro debía tirar la basura. Más tarde pude comprobar que aquello cambiaría mi vida. Y luego dicen que por ayudar en las tareas de casa no ocurre nada malo...

Fotografía: Amanecer en Cádiz (de mi Instagram)

jueves, 14 de julio de 2011

Era un sábado lluvioso...



… Y las enormes gotas golpeaban y volvían a golpear los cristales de Tomás mientras que él miraba por la ventana con la esperanza de ver algún claro en el horizante. Ese día, precisamente ese día, tenía mil cosas que hacer fuera de casa, pero estaba lloviendo. Odiaba la sensación de la lluvia. No le gustaba la idea de ir andando por la calle esquivando charcos para evitar que sus zapatos, sus preciados zapatos, se mojaran y estropearan. Además, la última vez que salió mientras llovía terminó por resbalarse en pleno centro de la ciudad, mojándose hasta los calzoncillos. Desde entonces, decidió que si no era estrictamente necesario salir mientras llovía no lo haría. Miró de nuevo por la ventana y vio que llovía aún con más fuerza, por lo que empezó a pensar qué era exactamente lo que tenía que hacer hoy.

Tenía que ir a la librería del centro para recoger el último encargo y también pasarse por el pequeño centro comercial que había dos calles más allá y hacer la compra de la semana. Al recordar esto se acercó a la cocina a comprobar que tenía víveres necesarios. Comprobó que sin problemas podía aguantar hasta el lunes y salir a hacer la compra, por una vez desde que vivía solo, después de salir del trabajo. Como el encargo de la librería tampoco le corría prisa decidió que, en caso de que no lloviese, también iriá el lunes, antes o después de hacer la compra. Miró en su agenda para ver si tenía algo apuntado para hacer ese día, aunque Tomás siempre terminaba por no apuntar nada en la agenda. Cuando se la compraba nueva apuntaba cada cosa que se le pudiese olvidar. A las dos semanas ya ni se acordaba de que tenía agenda. Como era de esperar, no había nada apuntado en la agenda. Intentó recordar y vislumbró entre los rincones de su memoria alguna tarea pendiente, pero intuyó que era fuera de casa, por lo que desistió al volver a mirar por la ventana y ver que casi no se veía ni la calle debido a la tormenta que hacía.


No quería mojarse. Hoy no quería mojarse. Eran las doce de la mañana y todavía no había comprado el pan, aunque terminó por pensar en que si bajaba a por el pan terminaría mojado por mucho que llevase paraguas, por lo que tampoco tendría pan del día hoy en casa. Al volver a mirar por la ventana notó que la lluvía había cesado un poco pero que persistía. Al ver que la lluvia no dejaría de caer en todo el día decidió que era tontería intentar ir a la librería y al centro comercial o a comprar el pan si por ello iba a pagar el precio de tener que estar todo el camino con los zapatos mojados. A fin de cuentas, tampoco el mundo iba a pararse porque un fin de semana no hiciese la compra o porque no fuese a recoger el paquete a la librería, así que decidió arrebujarse en su manta y sentarse en la cama a leer hasta que el estómago le exigiera alimento o hasta quedarse dormido, lo que pasara primero.


Fotografía: It's raining (de mi Instagram)

martes, 22 de febrero de 2011

C'est la vie

La vida es un negocio que no cubre los gastos
además de una enfermedad de transmisión sexual.
También es un cuento narrado por un idiota
o una granada de mano que nunca llega a explotar.

Vivir es un deporte ideal para torpes
y difícil para sabios que no encuentran su norte.
Angustia moderada en pequeñas dosis,
perro fiero y ladrador que a veces parece dócil.

lunes, 31 de enero de 2011

Consulta (III)

- ¿Seguirá apareciendo esta angustia? Porque si sigo teniendo angustia tanto tiempo creo que me va a dar algo.

- El tema de la angustia es algo que usted mismo debe controlar. Si usted trabaja a diario no debe tener ningún tipo de problema. Si en cambio deja usted todo el trabajo para el final es normal que sienta angustia. No se preocupe, la segunda opción es la más común entre todos mis pacientes.

martes, 25 de enero de 2011

Consulta (II)

- ¿Y qué tengo que tomar para esto, doctor? ¿Tiene solución? ¿He de operarme?

- No se preocupe. Es algo temporal. Puede que en un par de semanas todo vuelva a la "normalidad". Aunque he de advertirle que una vez que se deshaga (por un tiempo) de esta molesta enfermedad es posible que dejen de atraerle ideas como la de ver películas o series.

- Estoy asustado, doctor. ¿Cuánto suele durar?

- Creo que le durará un par de años más (mínimo) y que irá creciendo y disminuyendo a intervalos regulares.

viernes, 21 de enero de 2011

Consulta (I)

- Cuénteme qué le pasa, por favor.

- No duermo, casi nunca como y cuando lo hago es poca cosa y rápido, no puedo relacionarme con mis amigos, no puedo pararme a ver una película ni mi serie favorita. Me he perdido el último concierto interesante de mi ciudad y estoy que no vivo... Sea sincero doctor, ¿Qué tengo?

- Exámenes.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Un

Tengo una simple y mundana cabeza.
Ocasiones tuve de demostrar lo contrario y ni quise
Ni pude por convención o por mi desvarío
Tétrico, auténtico, absurdo y ávido de
Opciones para no argumentarlo.

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Una mañana cualquiera...

Un suspiro. Otro.
Un tímido bostezo
seguido de un resoplar
y otro y otro y otro.
Ya con la garganta aclarada
suena otro suspiro.
Ahora un bostezo no tan tímido.
¿Nadie lo escucha?
¿Nadie se da cuenta?
La docencia está pidiendo auxilio.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Te invito a...

...Un inolvidable paseo por la calle Ancha,
por Oxford Street
o por la playa con Lulú.

También a un café especial
-especial porque es junto a ti-
en el aeropuerto que tú elijas.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Esperanza

Hoy quiero parar el tiempo,
quiero estar tranquilo.
Hoy no miraré el reloj,
hoy no viviré el pasado.

Me siento en un parque
y miro a todos lados
mientras que en un litro
ahogo todo mi futuro.

Hoy sólo quiero solaz,
sólo viviré el presente.
Hoy sólo pienso en mi,
da igual el resto de la gente.

No es que sea egoísta,
es que estoy un tanto harto.
Sólo quiero sosegarme.
Quiero controlar mis trazos...

lunes, 8 de noviembre de 2010

¡Vúrro!

Al volver de la facultad he visto una pintada que pone "Soy feliz bendiendo cocaina". Ahora tengo miedo. El equilibrio de las tildes y las b/v se ha roto y me veo obligado a arreglarlo para que no tengamos que entrar en un conflicto. Lo siento por vuestros ojos, pero el universo lo necesita si no queremos que se convierta en un caos gramatical... ¡Vúrro!

lunes, 1 de noviembre de 2010

¡Soporífero!

Un auténtico coñazo.

Una nube soporífera y
una voz que te acaricia
- más bien toca-
las gonadas.

Un trompo en el oído
o
una estufa en invierno.
Quiero decir que me duermo,
aunque preferiría -con creces- estar dormido.

(Y las malditas manecillas de este reloj no se mueven...)

A unas buenas,
es como un lanzallamas que te derrite el cerebro
e intenta amoldarlo a su gusto.

Damn it!

Es como una anestesia general
que habla de homosexualidad,
de poesía de poetas.

(Y si logra atraparte...)

Aburre a Sanchez Dragó,
hace llorar a cualquiera.
Quiero decir que tengo sueño
y no me deja dormir este ruido.

Es, simplemente,
un somnífero doctorado
por vía auditiva...


Abraham Quirós Villalba,
aguantando el tirón