lunes, 25 de abril de 2011

CONVOCATORIA URGENTE



Como excmo. portavoz del grupo literario La Generación del Ocho y en virtud de la prerrogativa que me otorga dicho cargo, refiero a sus integrantes, a día 25 de Abril del Año de Nuestro Señor, la necesidad urgente de proyectar el calendario de las próximas actuaciones, y desta forma, los convoco a una asamblea de carácter extraordinario en la cafetería de la Facultad de Filosofía y Letras a las 10:45 del día de mañana, lo que espero haga constar a los efectos oportunos.


Fdo: Alberto Cancio García,
portavoz de la Generación del Ocho

lunes, 18 de abril de 2011

PRINCIPIO DE LA IRA

No creas que supuso el fin del mundo

tu abandono. Dejarme

sólo fue una reprimenda: el sofoco,

el frío desengaño o

la toma de conciencia…

Mas, yo ya conocía ese dolor,

pues hube de sufrirlo de igual modo

en la helada bañera, al recordar,

de pronto, enfebrecida por la rabia,

no haber encendido el calentador.


El tiempo se detiene, algo acaba.

Pareces suponer el fin del mundo,

pero basta salir de la bañera

y correr en pelotas por tu casa.



Alberto Cancio García

Ampliación del I Certamen Lectorocho

El pato de goma que está incrustado en la parte racional del cerebro del señor Ocho ha decidido que el plazo para entregar vuestros microrrelatos se ve ampliado debido a la gran aceptación por parte del público que ha tenido.

A pesar de que tenemos a la piña mutante y al lemur afeitado cansadísimos y hasta los mismos de leer y leer relatos para puntuarlos hemos decidido que la mejor opción es dejar más tiempo, puesto que dos semanas puede que sea poco. De todas formas, desde aquí os instamos a que mandéis todos vuestra participación porque el premio, que ya lo avisamos en su día, es muy suculento.

También hacemos desde aquí una petición: señor calvo de Perdidos, deja de enviar tantos microrrelatos, por favor, con uno nos vale. Mickey Mouse también nos ha dicho que quiere participar pero no me fio mucho de un ratón que habla, a decir verdad. Tenéis hasta el 15 de mayo.

Ya sabéis, enviar vuestro microrrelato de 600 palabras máximo al correo 'generaciondelocho@hotmail.es' sin comillas. El asunto debe ser "Me gustan las gominolas de colorines". Tiene que estar en un PDF con un pseudónimo. Muchas gracias a todos por participar, sobre todo a Juan José Millás, que nos ha enviado 852 microrrelatos (es broma, sólo ha mandado 800).

lunes, 11 de abril de 2011

VIAJES E IMPRESIONES. CAPÍTULO OCTAVO

Hablan y sobre ellos se cierne entonces un aura de trascendencia espiritual, de mística erudición que tal vez sólo sea el humo, espirado despacio, de sus solemnes cigarros puros. Es un leve flamear entrecano, sinuoso al principio, pero que, desplegándose luego en torno a sus frentes anchas, narices ilustres y ojos ausentes, se eleva sobre la mesa del bar y asciende a los níveos balcones incrustados en la roca, bajo el cerro impresionante de la torre medieval. Allí arriba, en lo más alto, los cuervos lo sacuden, lo desgarran, y a su escándalo y su vuelo tortuoso responden a menudo las miradas, las de ellos y la mía, para pronto regresar –a los balcones, a esta calle, a este bar – impregnados del azul del mediodía:

-Po hí q´an prohibío humá´n loh bareh, hí.

-¡E loh bareh y to lo hitioh! Ya… ni en caha la Mari.

-¡Ni loh colehio ni na!

-¡Digo, digo! En la ahera no he puede. Onde haya niño…

-¡Hoé, po hi no amo podé humá… ni e la caha nuehtra ni na!

El silencio, justo a continuación, da cabida a los graznidos del cielo, pero a ellos no les entusiasman demasiado. No hay atmósfera envolvente que admirar. Ni siquiera parecen ser conscientes, aquí y ahora, del hermoso y escarpado torreón que se alza cincuenta metros sobre nosotros, ni del cielo esplendente que lo dibuja y delimita entre los aires, ni aun del vasto tornasol de las macetas dispuestas calle arriba. Son ancianos: Hombres muy capaces de embriagarse con el busto insinuante de una mesera jovial, pero remembranzas vivientes, al fin y al cabo, de la carne palpitando entre manos arrugadas por los años; una vida ya vivida y el deseo efervescente y reprimido de volver. De volver a ser hermoso, por supuesto, y optar a sostener sobre el regazo un mundo entonces más hermoso que ellos mismos y al que ahora sólo queda sonreír entre las canas. Sobre ellas se pasean ambas manos bien abiertas, y la joven marcha adentro cargada de vasos, así que vuelven a su moderna conversación celebrando un aire de muecas demasiado barroco:

-Y hi dihen que loh trabajadoreh no humen ´er trabaho, no hume en la ahera, no hume en la caha huya, la Mari ha´rruína.

-¡Po harruiná he´queará!

-¡A-hú!

-Qué amo a hel-le nohotro…

-Hueeeno ´stá.

Son aseveraciones incoloras, como pequeñas instancias elevadas al cielo a regañadientes. La resignación transformada en humo de tabaco y magnificada por un paisaje del que ellos mismos son parte ineludible, como el cielo, los cuervos o el castillo. Miran de lejos algo que ya jamás compartirán con el destino –la joven camarera – sin tasar lo que el azar les ha brindado en realidad por el simple hecho de ser, de haber sido en esta historia y lugar extraordinarios. Como el poeta que no canta a su mujer sino cuando de ella sólo quedan tres iniciales sobre una piedra, envejecer aquí los ha habituado a la magnificencia y privado, así, de reconocer el halo de magia que los envuelve. El aura del que sólo yo disfruto por el simple hecho de no ser parte constituyente.

Ahora la mesera viene a mí oliendo a carne en salsa de tomate.

Un plato de la tierra, me dice, y en su guiño y voz entiendo que tampoco es de por aquí, que tal vez ella, como yo, tenga la inútil capacidad de abstraerse. Antes de volver a entrar se ha parado en la puerta y respirado hondo. Yo lo hago a menudo desde mi llegada esta mañana, como queriendo acaparar cada centímetro cúbico del aura que he descrito. En dos días habré vuelto a la ciudad y tocará olvidarse un poco de estos halos. Por el momento, y como denunció Machado que no se canta a lo que se tiene hasta que se pierde, yo seguiré cantando.




Alberto Cancio García

sábado, 9 de abril de 2011

- ¿Dónde quedamos hoy, cariño?

- Dentro de mí... :)

viernes, 1 de abril de 2011

Certamen LectorOchos I

Para fomentar más la actividad y la participación por parte de los lectores y visitantes de nuestro queridísimo pero, de forma desafortunada, escuálido blog vamos a publicar un pequeño certamen en el que vosotros, amados y selectos lectores, tendréis la posibilidad de ganar un premio tan especial como un mono vestido de flamenco bailando el aserejé.

Las bases del certamen son:

- Tema: Un día de lluvia.
- Extensión: 600 palabras máximo.
- Fecha límite de entrega: 15 de Abril del 2011.
- Premio: el premio constará de un microrrelato escrito por cada uno de los componentes de la generación del ocho en exclusiva para ese motivo. El tema del microrrelato lo propondrá el ganador de este certamen literario. Los microrrelatos serán enviados sólo (llamadme rebelde) y exclusivamente al ganador, pudiendo éste publicarlo en su blog o dónde le venga en gana siempre y cuando estén los nombres de los creadores en el mismo sitio (es decir, no vale hacerse dueño intelectual de nuestras obrillas).
- El jurado estará formado por: un lemur afeitado, por una piña mutante y por algún bicho extraño más.

Los relatos han de enviarse al correo electrónico 'generaciondelocho@hotmail.es' (sin comillas) en formato PDF y firmado bajo un pesudónimo. En el asunto del correo hay que poner: "Me gustan las gominolas de colorines"

jueves, 31 de marzo de 2011

PLANTA DE LA CASA EN ZAHARA DE LA SIERRA


Hacer click sobre la foto para ampliar.




Alberto Cancio García

miércoles, 30 de marzo de 2011

VIAJES E IMPRESIONES. CAPÍTULO SEXTO

  • Jamón Cocido
  • Tomate
  • Lechuga
  • Pimiento
  • Pan
  • Pan
  • Pan
  • Chocolate
  • Galletas
  • Cereales
  • Atún
  • Atún con pan
  • Pan con atún
  • Macarrones
  • Fruta, muchísima naranja
  • Desodorante
  • Alfer shave
  • Una linterna
  • Servilletas
  • Papel higiénico
  • Clínex
  • Tres guisantes, tres
  • Una torrija, una
  • Claveles y utensilios de triaje
  • Pantomimas, sí
  • Azucareros varios
  • Una zambomba acusativa
  • Mocos sueltos
  • Muchas casuísticas y cero patatas
  • Tintero a la carbonara y cédula caducifolia
  • Un Pepe vital haciendo el pino en Cuba, no obstante
  • Tizas, cientos de tizas
  • Isotermias nulas
  • Y claras, tantas claras de huevo como leches de cabrito hay en Bosnia Herzegovina

Farmacia: Almax.



Quien quiera que habitara esta casa por última vez no tuvo excesivas consideraciones higiénicas. Mi supuesto familiar vino y se marchó, que se sepa, hace tan sólo dos meses, y había telarañas incluso en el fregadero.

Yo me extraño: Es fácil asumir que haya gente dispuesta a vivir entre la mierda –la podredumbre es rica en curiosidades, ciertamente –pero, en el seno de mi familia, tal cosa espantaría hasta a los muebles del trastero. No es lo propio, digamos. Por ello, intuyo que quien estuvo aquí ni siquiera reparó en el entorno circundante, que no prestó, en realidad, una pizca de atención a la casa, absorto, seguramente, en actividades bastante más divertidas que bailar el son de la escoba.

¡Sí, también yo la odio!, y también me abstraigo hasta el punto de ignorar ese calcetín desahuciado tres días ha por las desordenadas esquinas de mi habitación; pero una cosa es la abstracción, comprensible para urbanitas, hemos dicho, y otra, muy distinta, el estado en que se encontraba esta casa a mi llegada, hace ya tres horas.

Es el tiempo aproximado que he invertido en limpiar el polvo, barrer, y fregar el suelo casi con la saña de un depredador cautivo. Teniendo en cuenta que la vivienda no alcanza más de nueve metros cuadrados de superficie habitable y que tiene un mueble y medio en total, tres horas son una verdadera eternidad. Bastante más de lo que han tardado autobús y taxista juntos en traerme de Cádiz a Algodonales y de allí a Zahara, respectivamente.

Y es que superado el reguero de marismas destrozadas que conforma el litoral gaditano no hago más que enfrentarme a concreciones, ¡demonios! Abrir la puerta es soplar sobre una masa compacta de polvo, telas de araña y hojas podridas, incrustada toda en el a trozos desbaratado suelo de arcilla y deshaciéndose al mínimo contacto. Lo primero, en efecto, es percatarse de la inutilidad de limpiar dichas secciones, pues semeja barrer la playa grano a grano. La arcilla deshecha siempre puede deshacerse más y más, y media hora en adelante la escoba había dejado de ser amarilla. Tal vez si hubieran dado un repaso hace dos meses hoy la cosa no tendría estos tintes bélicos… Muy ocupados debieron estar, ¡ja, ja! Sierra, amor, juegos de mesa… ¡son tantas incógnitas las de esta historia! En cualquier caso, es evidente que nadie pasó un triste trapito, pues acabo de recoger el equivalente a un podrido año de abandono del que no pienso dar más detalles. Soy alérgico al polvo, y ha sido como expulsar el cerebro a cachitos por la nariz.

Aunque bueno. Sonarse los mocos, lavar los ojos con agua clara, y a comprar. Se ha hecho demasiado tarde, así que es probable que almuerce fuera.



Alberto Cancio García

sábado, 26 de marzo de 2011

CARPE DIE

El cielo es azul lo mires o no. Contempla esta puesta de sol y hazte consciente de que seguirán muchas como ella después de que ni tú ni yo existamos.




Y ya dará igual.



Alberto Cancio García

martes, 15 de marzo de 2011

Luz

Pensé que si cerraba los ojos podría ver todo aquello que con los ojos abiertos (o entreabiertos) no podía ver, simplemente porque no había sucedido. Fue fácil imaginar mis manos en sus caderas, pequeñas y huesudas. Fue fácil imaginar mis dedos peinando su pelo, contando sus lunares. Ya me lo dijo ella misma, lo que no puedas tener en la realidad lo tendrás mientras sueñes despierta. Era inquietante sentir su piel sin rozarla realmente. Ella solía decir, entre risa y risa, que un día me besaría, para ver que sentía. ¿La beso?, esa idea rondaba mi mente cada vez que oía eso de su propia boca, pero nunca la besé. Siempre hacía preguntas interesantes, me hacía pensar, por eso me gustaba tanto estar con ella, pero ella no sabía apreciar la magnitud de lo decía, no veía, como sí veía yo, cuantos kilómetros alcanzaba la onda expansiva de su curiosidad. Cuando las palabras salen volando ¿qué queda Luz? ¿El silencio?, No. Queda la desolación, ¿el silencio nunca desaparece Luz? Y entonces yo me callé porque no sabía que responder. Me encantaba que me llamase Luz, era la única que lo hacía, y yo me sentía infinita cuando esas tres letras salían de su boca. Luz tengo una cosa que decirte, dime, me encanta tu sonrisa. Sabía conquistar a cualquiera, sin darse cuenta, sin quererlo, era auténtica. Una vez estuvo en el hospital, y allí estuve yo día y noche con ella, cuando se despertaba me decía, Luz vete a dormir. Pero ¿acaso no sabes que desde el día en que te conocí no duermo? Ella sonreía e intentaba seguir descansando. El día que llego a mi casa, empapada, sentí verdadera lástima por ella. Estaba calada hasta los huesos, pero sonreía. ¿Te importa que me quede hoy aquí a dormir Luz? No respondí y ella entendió que podía pasar. Le preparé una bañera caliente, la seque, la vestí, y ella solo sabía sonreír. No hablamos en toda la noche. Y ya nunca más hizo falta que hablásemos de algo que no queríamos, nos entendíamos con la mirada. Luz, dime, abrí los ojos y desapareció. Fue fácil imaginarla.

Eva Te


lunes, 14 de marzo de 2011

Un río, un amor

¡Qué fresco es el sonido de las horas!
Es como si el suelo entonara
una balada triste de riachuelo
con música licuada
que suena a trompetista melancólico.
Percusión desafinada:
suela de zapatos contra el fango
en medio de un romance verde y plata.

Yo aquí desafinando ante este río
y tú, ¡ay!, tan lejana.
Tú tan al otro extremo de mi almohada…


Jorge Andreu
Mesenia, 10 de marzo de 2011.

domingo, 13 de marzo de 2011

Y tras días dubitativos
y salidas en sequía
agradezco seguir vivo
y sólo espero ese día...

martes, 1 de marzo de 2011

Juegos de la Edad Temprana

Las tardes del recién estrenado invierno son más frías que las tempestades navideñas. Irrumpen sobre las aceras aun calientes por el Sol, bañando de hielo las oquedades de la tierra y los brazos desnudos. El mundo cambia de pronto. Llueve y crepitan los vientos por todas partes. Un puñado de pájaros remueve incómodo sus alas y busca su árbol para guarecerse.

Nosotros también lo hacíamos entonces. Éramos jóvenes, y no teníamos miedo de que el mundo reventara de tormentas. Aquella ventana, en la guarida de mi habitación, tenía el aspecto de una pequeña pantalla de cine donde proyectaran la película más catastrófica de la temporada. Una nube, otra, la negrura y el rayo, la tragedia, nuestras risas.

Jugábamos. Jugábamos a obviarlo y quererlo todo. A soñar. A inventar futuros paradójicos que nos atemorizaban y hacían reír al mismo tiempo. Las sábanas estaban calientes y decíamos muchas cosas, siempre tan importantes, impregnados de esa hosca trascendencia del amor. No podíamos dejar de inventar. Por eso a veces, sobre la cama, cortábamos la bajara, leíamos el futuro en los reveses de las cartas sin nombre, y acto seguido escribíamos nuestra historia. Siempre al azar. Temblando. Una mano insegura, un diccionario, seis tiradas, seis palabras. Y sólo entonces, un relato:

Palabras origen:

Clave Inalcanzable Óbice Carricero Rosca Normalidad

Y dicen de Eternidad y Amor un enlace inalcanzable

Hallemos puente o ingenio hacia el triunfo contra todo óbice, estorbo, caja vacía de tropiezo…

Impedir que la normalidad se cuele una mañana por nuestra ventana, como quien no quiere la cosa, y sin pedir permiso se apegue a nosotros… Ignorar a la rutina que suele acompañarla, pues pretende encontrar su lugar entre los enamorados. Hogar en que respirar frescura mientras el calor es perenne y la luz envuelve.

Una humilde morada enmarcada por enredaderas que no enreden, pero sí nos mezclen. Un refugio donde alberga la intimidad; chimenea sabía para quemar vacilaciones y convertirlas en cenizas que al aire cabalguen formando escirros, lunares celestes de esos que cubren pero no tapan, adornan nuestra historia. Obligan a alzar la vista a lo encumbrado, y no por oposición a lo bajo, esencialmente por el desajuste con lo pasado, con el atrás.

Y durante la escena un canto. Rítmico, repetido y apuntado en melodía. Delator del carricero que cada día abandona la espesura y humedad de su escondite para dejarse ver. Un motivo avivador del entusiasmo.

Graves y agudos, izquierda y derecha, Fa y Sol en lucha por el poder: ser clave del engranaje. Lejos de cualquier sistema estricto y hacedero de rosca, serpenteamos atemporalizados culpando a Amor, a la complejidad espontánea de su mecánica. Vestido de humildad, pasea evitando los caminos de lo incierto, insulso e insensible. Se ata a lo inimaginable e intangible en un primer encuentro, a lo inmediato conjugado con el infinito, a lo indecible con los ojos abiertos, incluso a veces a la incorrección. Mas siempre acunado por lo imperecedero, unido a la Eternidad.

Emma Núñez Guerrero


Tú quisiste inmortalizar aquellos juegos para siempre. Los rezaste a solas, en la violácea penumbra de tu habitación, cuidadosa y subrepticia; raspaste las palabras con mesura de escultor, durante la noche -porque siempre hacíamos esas cosas de noche, por algo ahora somos artistas-, una nube de ensueño se batía sobre ti, que me pensabas, y yo a ti, claro, haciendo otras cosas, y el sueño llegaba a destiempo, tarde como siempre, por un trabajo, un vídeo interesante, un mensaje, seis palabras.

Llegado el momento me entregaste el manuscrito, todo él envuelto en colores fríos y muy rojo su interior, al modo de nuestros contrastes de siempre, y yo supe que los inviernos despabilan el alma y que aquello que dijimos tenía sentido aun dicho entre risas. Lloré. Sí. Supe de la vida, como un sabio, y estiré mis dedos para acariciar el papel como si fueras tú. El relato viajaría, para siempre, conmigo. La onda expansiva de nuestro amor no se borraría en muchas generaciones, y aquellas seis palabras, azarosas, taimadas y escurridizas, me fiaron su secreto: Me amarás. Te amaré. El siguiente renglón está, sencillamente, vacío.


Emma Núñez Guerrero y Alberto Cancio García

miércoles, 23 de febrero de 2011

VIAJES E IMPRESIONES. CAPÍTULO QUINTO

Se alza al alba el polvo del camino
por que vamos, mientras rizan silbidos
los pedruscos que salpican el aire
a nuestro paso y se ciñen las sendas
cuando avanzamos, sobre cordilleras,
bosques densos y vértebras de olivo
que abates, y que son color de rueda
bajo el súbito rolar del vehículo.

Me lleva él sobre el limo glutinoso
de aceituna, cuando el Sol, sobre troncos
de árboles desnudos y vestidos,
se despunta, a sí mismo, descargando
vetustas bienvenidas a los altos
primero, las pendientes, poco a poco…,
y luego, nuestra senda, el valle ancho,
prende el cristal de roca en los recodos.

Serpenteamos laderas, se escarpan,
suena un río de ecos: ruge y brama
allá abajo, entre los verdes y airosos
tules del abismo, y, de repente,
de hito en hito brota, por el oeste,
el declive de su vasta cascada
desde el lago añil oscuro, y al frente,
alza el mundo una cresta escalonada:

A altura de buitre, en fiera pendiente
resbala, nívea y rocosa, Zahara.






Alberto Cancio García

martes, 22 de febrero de 2011

C'est la vie

La vida es un negocio que no cubre los gastos
además de una enfermedad de transmisión sexual.
También es un cuento narrado por un idiota
o una granada de mano que nunca llega a explotar.

Vivir es un deporte ideal para torpes
y difícil para sabios que no encuentran su norte.
Angustia moderada en pequeñas dosis,
perro fiero y ladrador que a veces parece dócil.

miércoles, 16 de febrero de 2011

VIAJES E IMPRESIONES. CAPÍTULO CUARTO

Hablábamos de delegar. Son las 10:30 y el autobús ha hecho una parada más larga de lo normal, por lo que he podido mear tranquilo y estirar las piernas dulcemente.

Solía fumar durante estos descansos; hoy me he limitado a dar vueltas por aquí y por allá, curioso, como uno de esos viejos encorvados que parecen indagar las calidades del terreno, cabeza gacha, manos entrelazadas en la espalda, mirada cálida y sabia conjetura: Esta región de Cádiz, muchacho, es bastante mediocre.

Reincido una y mil veces en la inherente devoción que profesa el ser humano por estropearlo todo, aun cuando se hace difícil lograrlo. Ya en otros cientos de viajes me ha sorprendido no hallar un sólo centímetro de tierra libre de las chapuzas de nuestra especie, pero he de reconocer que la zona de Cuatro Caminos es un ejemplo aterrador de a lo que puede llegar el bípedo estúpido. No es cuestión de caprichoso ecologismo –adecuar el medio a la rentabilidad económica en perjuicio del paisaje es práctica tan común que ya ni acongoja –, yo hablo de absoluta e indómita fealdad. De espectacular asimetría en la disposición de las estructuras, de desaliño, torpeza, desidia. Crudísima devastación. El pueblo y sus alrededores semejan un tipo de dolencia infecciosa, que hubiera ido ennegreciendo el terreno progresivamente para contaminarlo luego de hormigones mal dispuestos. Desproporción premeditada. Edificaciones que crecen como la mala hierba aquí y allá, donde uno menos lo espera. Tierra sucia, plantaciones negligentes. Ni un sólo árbol que las cerque… Un paseo por las calles más céntricas de París podría perturbar la serenidad de cualquiera que se haya planteado lo nocivo de las grandes aglomeraciones, pero el aspecto de este maltratado rincón, por vacío y silencioso que se muestre, ralla en lo obsceno.

¿Es posible obviar la sensibilidad estética de una forma tan burda? Quien me conoce sabe que no simpatizo con las ciudades, que me crié en las lindes de un bosque y frente a una playa salvaje, y que, en efecto, sustituir árboles por carteles publicitarios me provoca poco menos que diarrea. Todo cierto, no lo niego, pero después de diez años de errar por la capital gaditana sigo dispuesto a amarla por una única y sencilla razón: Es bonita. Aunque ruja de motores y miseria, aunque a veces soliviante con sus vientos y su risa compelida, Cádiz es una maravilla estética. Sin dudarlo. Asimismo París, Londres, Granada, Sevilla, tienden a espantar de frivolidad, pero rezuman encanto si se las contempla sereno. Aguijonean la sensibilidad, la admiración, quizá la nostalgia,… la cosa, en definitiva, que permite a uno hallar la paz sobre la barbarie en un momento no concreto. Pero nada es abstracto aquí, Madre de Dios, nada en absoluto. Hace cinco minutos que he subido al autobús, cansado de indagar suelos, paredes y colores demasiado precisos, y ahora, mientras el conductor pone en marcha este bicho maloliente, llego a la conclusión de que alejarse de los grandes núcleos urbanos exige rechazar de una vez las realidades indeterminadas, la teoría, la vaguedad. Aquí, todo lo que es, es, notoriamente, y las inexactitudes, para los edificios.

Supongo que en ello transmutará la realidad conforme vayamos ascendiendo la ladera en pos de las ceñidísimas aldeas de la Sierra de Grazalema. A partir de ahora, sólo los pueblos con habitantes satisfechos serán hermosos: Localidades tangibles, rudas, desaliñadas en sus gentes y sus cuestas, y con la virtud de haberse despojado, hemos dicho, de cualquier necesidad de idealización. Zahara, blanca y lejana, bien podría ser la más visceral de todas ellas, pero dedúzcase que en absoluto temo hallar en su entorno lo que aquí.

Sea cual sea la actitud de los zahareños, antes de llegar a Algodonales ya me habré inserto entre edificios demasiado bien ornamentados para permitir la monstruosidad que han hecho en Cuatro Caminos: las montañas. Las duras, precisas y concretas montañas, capitales subrepticias de dioses contundentes, y sobre las que ha trabajado desde siempre, no el pequeño humano con su triste afán de maniobrero, sino la cruel, altiva y muy excesivamente concreta naturaleza.


Dormiré un rato. Tengo ganas de llegar.




Alberto Cancio García

martes, 15 de febrero de 2011

Preguntas (II)

¿Un lienzo tatuado de palabras,
la música del llanto,
el pobre tintineo de unas gafas
al ritmo de un examen,
el ruido en los pasillos, las miradas,
la terca soledad
en un cuaderno escaso de sonrisas?
Acaso su figura sea ingrata,
yo de eso no sé nada:

tus piernas, simplemente, son poesía.


Jorge Andreu
Cádiz, cafetería de la facultad de Filosofía y Letras
15 de febrero de 2011

sábado, 12 de febrero de 2011

VIAJES E IMPRESIONES. CAPÍTULO TERCERO

Viajar solo había dejado de agradarme. Un autobús con el mismo recorrido de ida y vuelta semana tras semana hastía a cualquiera que tarde en conciliar el sueño, y por entonces yo buscaba algo nuevo, extraño, distinto, en realidad, a lo que ya conocía –el hastío – presa de esa estúpida impresión de madurez que endereza la espalda del estudiante preuniversitario. El cristal de la ventanilla te enseña demasiado a menudo quién eres. Paisajes nuevos, carreteras desconocidas, ciudades inéditas… pierden la singularidad de la aventura cuando sobre ellas se irradia el oscilante retrato del referente común: Las mismas ojeras. Una mueca frecuente. La expresión constreñida por aguas menores no desterradas a tiempo. Ese eres tú. No cabe duda. El mismo a quien llama papá para cerciorarse de que todo va bien. El mismo que lo llamará si hallara cualquier eventualidad significativa. La necesidad de sentirte alguien te mortifica, y al finalizar aquel año abominaba los autobuses.

Desde entonces, y si las circunstancias exigían viajar solo, he hecho malabares con billetes de tren, avión, coche, e incluso pierna, a fin de evitar toparme con el más maloliente de los vehículos. No ya por miedo a admitir que sigo siendo el mismo ignorante de siempre –algo que todos asumiremos tarde o temprano – sino por soslayar tercamente las reminiscencias de una época improductiva y ponzoñosa.

No hay trenes a la lejana Zahara de la Sierra. De hecho, ni siquiera hay autobús. Éste me dejará en Algodonales, y allí ya buscaré las formas. Miro de reojo mi reflejo. Y sonrío: Esta vez decidí no molestar a nadie, pero es genial saber que volveré a hacerlo en cualquier momento, aun con ocho carreras a la espalda y el título de matrona.

Todos los pasajeros aquí presentes contemplan su reflejo. Y casi todos, estoy convencido, saben quienes son.




Alberto Cancio García

Fotografía: Google

viernes, 11 de febrero de 2011

VIAJES E IMPRESIONES. CAPÍTULO SEGUNDO

Era un inconsciente.
Pasó, de contemplar el Mar,
a querer hacerse a Él.
De sentir Miedo,
a Provocarlo.



Tan absoluta y meridianamente Inconsciente...


Alberto Cancio García

jueves, 10 de febrero de 2011

VIAJES E IMPRESIONES- CAPÍTULO PRIMERO

Cuánto mejor sería que no existieras tal como existes aunque te quiera.

Cómo ensordece, intoxica, difama, adultera, ofusca el trajín de tus calles y avenidas, grises hoy, porque aun no es de día.

Qué fatídica destreza, ésta de tus gentes activas y edificios diligentes, correteando a un lado y otro del flemático autobús.

Qué poco gustas, prisa de urbanidad, y sin embargo con qué gracia te me contagias mientras escapo, directo a la estación, y con la incertidumbre de si llegaré a tiempo.

Ofendes al mundo, como todas las ciudades, pero no a mí cuando digiero despacio: Eres coches a mi alrededor, sí, eres ruido y eres humo, estrés de rubia guapa, hormiga con chaqueta; pero no nos engañemos: algo tienes. Algo tuyo, más pausado, algo intrínseco y ligado, que ya casi ni lo pienso…

Era el Mar. Es su Abrazo. Cuan pequeñas son tus calles Él las llena de colores y de conchas y murallas de crustáceos. Y eres coches, y eres humo, sí, pero luego del trabajo, esa rubia va a la playa y se calienta sobre arena, suena el aire a caracolas cuando mueve la cintura, y a la par el viejo ríe, contemplando cómo mira a la muchacha esa hormiguita con chaqueta.

Mar tú eres, no otra cosa, y no obstante me olvidé..., me olvidé la despedida. Pero bueno. Son dos noches. Sólo dos de tus albadas faltaré. Y ya no más por estas fechas. Ni siquiera tendré tiempo para echarte algo de menos. Sólo espero regresar con mejor letra y mejor vida, y aprender lo que tu prisa ya ha dejado de enseñarme.

Ya contemplo la estación que es mi objetivo esta mañana. Síndrome de escape. Vía de fuga alternativa. Huida de rubia, pisotón al hormiguero. Algodonales. Montaña. Lejos. Solo.

Yo.


PD: Si no llega a avisarme el conductor, me paso de parada y sigo hasta la Plaza de España aun con la estación frente a mis narices. Esto no empieza bien.




Alberto Cancio García

martes, 8 de febrero de 2011

Preguntas (I)

Un paraíso de papel manchado.
Café con sacarina.
Lectores sumergidos en apuntes,
exámenes parciales, nicotina
en los labios nerviosos,
deseos de respuestas corregidas.
La métrica, la prosa. El desayuno.

¿Será así la poesía?


Jorge Andreu
Cádiz, cafetería de la facultad de Filosofía y Letras.
8 de febrero de 2011

domingo, 6 de febrero de 2011

Consulta (IV)

- ¿Se puede, doctor?

- ¿Otra vez usted aquí?

- Sí, doctor, tengo varias preguntas que hacerle.

- A ver, pregunte...

- Resulta que al final tanto agobio y tanto trabajo han servido de poco. Mi enfermedad se ha marchado en parte, pero ha dejado secuelas imborrables. Resulta que me ha amenazado con volver con los mismos síntomas para dentro de un par de meses. ¿Es eso normal?

- Es lo más normal del mundo, sobre todo si no has cumplido con todo lo que deberías haber cumplido para erradicar la enfermedad.

- Estoy cansado de ella, doctor. He trabajado como nunca para que no haya servido de nada. Creo que nunca podré erradicarla ni eliminarla de mi cuerpo...

- No se preocupe, yo le ayudaré más de aquí en adelante. Para empezar, voy a recomendarle un par de manuales que...

BILIRRUBINA 11

Vencimos en otro tiempo,
lo recuerdas, fríamente,
pero acallas esas voces
con las voces de los de ahora.

No te culpo, yo lo intento
cada día, y aun al verte,
enaltezco lo mediocre
para obviar nuestra victoria.






Alberto Cancio García
Fotografía: Google

miércoles, 2 de febrero de 2011

BILIRRUBINA 10

Niña desapasionada:
di que no hallaste en el mundo
cosa que tu alma avivara,
ni alborozara tu asombro,
ni tu aflicción desatara.
Di que no viste en el día,
ni en esta noche estrellada,
más que una luz encendida,
más que otra luz apagada.
Di que sonaba hoy el ponto
como si un mudo te hablara.
Di que en el llanto del lobo
no hay una dama embrujada.
Di que no existe la risa,
niña,
niña desapasionada,
dilo mientras de tus ojos
siga mandando, del mundo, 
la magia.






Alberto Cancio García

lunes, 31 de enero de 2011

Consulta (III)

- ¿Seguirá apareciendo esta angustia? Porque si sigo teniendo angustia tanto tiempo creo que me va a dar algo.

- El tema de la angustia es algo que usted mismo debe controlar. Si usted trabaja a diario no debe tener ningún tipo de problema. Si en cambio deja usted todo el trabajo para el final es normal que sienta angustia. No se preocupe, la segunda opción es la más común entre todos mis pacientes.

domingo, 30 de enero de 2011

Desesperadas ansias de un primero de mes

Y todas las noches me acuesto pensando
que quiero escribir y no puedo,
que tengo un dolor tan amargo
en el fondo del pecho
que no cesará hasta el contacto
con un martes cruel de febrero.
No duermo, me esmero en lograrlo,
pero estos apuntes malditos me quitan el sueño
flotando en el techo.

martes, 25 de enero de 2011

Que acaba. Que empieza.

Quisimos mitigar la podredumbre
con besos, y jamás nos planteamos
finitudes al respecto: la lumbre
que expira, con más brío da su aliento.






Alberto Cancio García

Consulta (II)

- ¿Y qué tengo que tomar para esto, doctor? ¿Tiene solución? ¿He de operarme?

- No se preocupe. Es algo temporal. Puede que en un par de semanas todo vuelva a la "normalidad". Aunque he de advertirle que una vez que se deshaga (por un tiempo) de esta molesta enfermedad es posible que dejen de atraerle ideas como la de ver películas o series.

- Estoy asustado, doctor. ¿Cuánto suele durar?

- Creo que le durará un par de años más (mínimo) y que irá creciendo y disminuyendo a intervalos regulares.

domingo, 23 de enero de 2011

El beso


Tus ojos son un bálsamo de plata,
tan grises, tan serenos, tan lejanos;
tu frente se desliza entre mis manos,
tan pálida, tan tierna, tan pacata;

tus dientes chirriando una sonata
tan lírica y sutil, tan soberanos;
maúlla esa sonrisa en tonos llanos,
tan pícara y feroz como una gata.

Por ese mapa mudo del deseo
camino entre montañas y llanura
con una sed de ti que me disloca.

Al fondo estás del mundo, allí te veo:
avanzo sin perder la compostura
y llego lentamente hasta tu boca.


Jorge Andreu
23 de enero de 2011

viernes, 21 de enero de 2011

Consulta (I)

- Cuénteme qué le pasa, por favor.

- No duermo, casi nunca como y cuando lo hago es poca cosa y rápido, no puedo relacionarme con mis amigos, no puedo pararme a ver una película ni mi serie favorita. Me he perdido el último concierto interesante de mi ciudad y estoy que no vivo... Sea sincero doctor, ¿Qué tengo?

- Exámenes.

jueves, 20 de enero de 2011

Un viajero llamado Paul

Caminaba el viajero Paul por la calle Veedor con su maleta cuando dos chicas que cuchicheaban sentadas en un escalón se acercaron:

—Perdona, ¿tienes hora?

—No. Lo siento.

—¿Y novia? —se apresuró a preguntar la segunda.

—¡Tampoco! —respondió sonriendo el viajero.

Y la comunicación tuvo éxito.

martes, 18 de enero de 2011

ARREANDO...

Trazando se aprende a escribir,

pensando se aprehende a pensar,

se aprenden las danzas danzando

y teniendo se aprende a exigir.

Si pobre nacieras, ya está,

sabrás con pobreza seguir...

La vida es un terco gerundio

que enjundia nos da para amar.



Alberto Cancio García
Fotografía: Google

domingo, 16 de enero de 2011

*REENCUENTRO

- ¡Maldita sea, ¿por qué te fuiste?!

- No me fui.

- ¿Bromeas?

- No bromeo. Siempre estuve aquí.

- ¡Ya estoy harta de tu estúpido
lenguaje figurado y tus mentiras
y misterios, que te excusan de la mierda.
Me dejaste aquí muy sola,
te marchaste muy muy lejos,
no hubo nunca una llamada,
o señal que me dijera
que importaba algo en tu vida,
que importé en algún momento.
Que aquel año no había sido...
una pérdida de...

- ¿Tiempo?

- ¡Una pérdida de vida!
¿Por qué nunca comprendiste?
¿Por qué siempre sonreías?
No podías compartir tus impresiones
con la tonta de María, ¿para qué?
Eras un traidor meditabundo.
Un terrible maniobrero
y te buscaste una razón,
no sé qué trabajo en Viena,
para huir de reprimendas
al partirme el corazón.

- No,
no busqué trabajo en Viena...

- No has cambiado con los años,
sigues siendo el mismo ruin,
que me ignora y me desquicia
con su frase tonta y suelta,
de repente, que no aporta,
nada lógico o coherente
a mis monólogos tediosos.
Porque siempre eran los mismos.
Y dirás que no te acuerdas.
Que eras otro. Muy distinto.
Pero no me engañarás
con tu indolencia.
Pues yo sé lo que viví,
y que aprendí
de todo aquello.
Y que ahora
a día de hoy,
ya me ves,
que me ves,
otra soy.
¡Otra soy!
(...)
¡Maldita sea, ¿por qué te fuiste?!

- No me fui.

- ¿Bromeas?

- No bromeo. Siempre,
siempre, estoy aquí.







Alberto Cancio García
Fotografía: Google

jueves, 13 de enero de 2011

VIDEO

Sí, ya sé que es cutre; y sí, ya sé que es una payasada, pero no he podido obviar la ilusión de haber editado mi primer video ni las ganas de compartirlo con vosotros.
Esta será la primera de una larga lista de pruebas que iré elaborando de aquí en adelante, una vez hayan pasado los exámenes malditos y se le permita a uno dedicarse a otras cosas.

¿Sabéis lo mejor de todo? ¡Lo he subido a Youtube yo solo! ¡Ya he descubierto cómo se hace! :D ¡Ja, ja!
Bueno, nada más, os dejo con este par de tomas, este par de fotos y esta mi musiquita épica.
Una de las fotografías es obra de Emma Núñez Guerrero. Todo lo demás, no tiene precio.

Os amo.






Música, videos y fotografías...
de Alberto Cancio García :)

martes, 11 de enero de 2011

¿Para qué...

...tanto maquillaje hipócrita?
...tanto adorno superfluo?
...tanta moda?
...tanta ropa que sólo decora?
Si a la hora de la verdad
todo sobra, todo estorba.

Abraham Quirós Villalba

lunes, 10 de enero de 2011

Una Noche Lúgubre

De unívoca cólera va cantando
su guadaña a acérrimas ciudades
y campos olvidados
la impudicia: cómo vino del parque
cobrándose a un niño, cómo desnuda
la hacía temblar una noche, de hiel
amarga resbalando la entrepierna.
Cómo de día frotaba las recias
manos de sal, serrucho,
por rostros blancos que lijaba enteros,
por ver podredumbre y miseria
donde había un hombre.



Alberto Cancio García

miércoles, 5 de enero de 2011

El espía


Papá y mamá ya duermen.


Carlitos y Sara también.


Laki vigila la casa.


Él me avisará.


Siempre ladra a los extraños.


¡Y los camellos son muy,


pero que muy extraños!




Alberto Cancio García
Fotografía: Google

viernes, 31 de diciembre de 2010

Feliz 2011


Esta mañana, por medio de una epístola deliciosa, he recibido el encargo de desearos, en nombre de la Generación del Ocho, una feliz entrada al año 2011. Ya me gustaría transcribir el encargo, pero me faltan energías y tiempo. Dejo, pues, sus deseos resumidos en una imagen que, por gentileza de Eva Alcázar, ha llegado hasta mis manos con el objeto de ilustrar mis palabras.

Salud.

Literatocho,
musa de la Generación.

miércoles, 29 de diciembre de 2010

ENTRETENIDA E INMADURA POESÍA ADOLESCENTE

A LA MIERDA

Lacónica preocupación por lograr mis objetivos;
horas muertas de mi soledad que nada significan;
¡Afloren los sentimientos de miedo y rabia
en aquel, yo, que ve en morir una costumbre ya viciada!

¿Qué lucha (vida) es esta, sin rumbo ni razón?
¿Cuál, si no, la dirección de mis entrecortados latidos?
Curiosidad entomológica que es mi buscar...
las respuestas, las caricias, la mentira...tal vez la verdad...
¡Que el vacío incandescente deja en frío la existencia!

Me llaman, acudo; me ignoran, escucho; me odian...
y yo, amo... ¡¡No hay maldad aquí dentro!!
Pero sí miedo y vanidad, impotencia asesina ante el rito y la tortura.

¿Qué sentido este vivir, llorando accidentes,
si, “desta suerte”, a todos ronda la muerte,
brutal, que hace de lo bello cosa inerte...?
...asqueroso burdel de las ilusiones, la vida...

Tras la lucha inventada y el sufrir del gigante
las canas y el hedor enloquecen al vivo...
sangre, que no fluye; corazón, vencido.

¡Tantas noches ocupadas, en mi propia hipocresía pudriéndome!
¡Tantas quejas injustas y suicidas!
No quiero vida para daño cruel hacer...
que si el mayor mérito es no hacer pudiendo,
yo lo hago con creces, aun sin querer...

Amor, que ya no hay..., no lo veo..., solo estoy;
triste, me cuenta mi automarginación tras sus muros de piedra.
Vida... ¿y qué? Lobo soy para el humano, pronunciando estas palabras,
¡autómata de la ignorancia!, les escucho a mí acusar...
¡Bah!


I

- ¡Ay qué desgracia la mía!
¡Hay que ver, pobre de mí!
¿Cómo escribir la poesía
si mi único boli perdí?

¡Madre, una pluma yo quiero
pa ser el poeta que fui!
-Niño, no tengo dinero,
¡Ve y escribe con la narí!-.


II

Ha tenido que ser hoy,
justo a la muerte del crepúsculo...
Ahora, bajo el azul apagado
de este aire humedecido.

Ha tenido que ser hoy,
frente al mar metalizado...
Ahora, contemplando con ira de fuego
aquel horizonte curvado.

Ha tenido que ser hoy...
día gris para la esquiva,
cuando, solo, he descubierto
que no importa que maldiga,
que no importa a dónde voy,
que da igual si me despierto
o si dejo que el sueño viva...

Porque no, no vivo en este vuestro mundo.
No vivo aquí, inoportuno,
como queriendo destrozar vuestros valores infecundos.

Que no. Que no. Que no.
¡No soy del siglo XXI!


III

Inmenso estanque brillante,
como eterno país ondulado...
¡Ábreme tus puertas!
¡Déjame vivir en ti, mi amo!

Sí. Un Dios eres para mí,
poderoso pero humano.
Porque en ti la lozanía de una flor del alelí...
Porque en ti las explosiones de un viejo malhumorado...

¡Déjame fundirme en ti, malvado!
¡¡Llévame por siempre atado, aunque deba así morir!!



IV

Anochece en esta playa
solitaria aunque embustera,
pues detrás de mis ojos el mal
se cierne sobre la tierra.

Y yo, sin embargo, muy quieto,
tumbado tranquilo a tu vera,
imagino que tú eres lo único
que en derredor, mi cuerpo rodea.

Y libre de ansiedad ciudadana,
tu prisa distinta recorre la tierra
y se traga cruelmente los granos
que, crueles, mis manos agrietan...

¡Vence tú, mar gaditana!
¡Cómete la tierra fea!
¡Haz tu vaivén más amplio
y llévame con la marea!

V

No me hace falta tinta
para escribir silencios.


TIC – SHHH (I)

Sugerente y vil silencio tal de aquí esta oscura noche.
Suave atmósfera insonora y, en quietud, algo inquietante.
Sustancial abrevadero para sueños y derroche.
Suspicaz como la nada frente al íntegro ignorante.

Sólo hay algo que interrumpe cuan poder la nada tiene,
el "tic - tac" de los segundos, anunciando breves pasos,
dibujando el adelanto, la presente o el retraso,
regidor de todo y nada, mucho o poco, y así va y viene.

Tanta mala servidumbre e inocente complacencia,
hacia vos, silencio inmundo, y cruel el tiempo encaprichado,
que los sueños, ilusiones y versos sin competencia
descuartizáis y demoléis tal si fueran ser de barro.

Libertad sin condición aun poseéis en vuestro enlace.
¡Cuán deseo de partirnos en pedazos se os distingue!
Carcajadas de silencio los segundos van dictando...
pues los ojos ignorantes del que hoy no ve la muerte,

mañana empañarán dos mil pañuelos de mortales
que lloraban, han llorado y llorarán con desconsuelo,
ignorantes más aun de su impotencia ante el espejo
en que juntos, "Tic-..." y "Shhh", danzan danzas infernales.


TIC – SHHH (II)

Quizá silencio y tiempo, imparables saqueadores
sean rectos regidores de ritmos universales,
de la nada y el desorden regidores principales,
de lo todo y lo perfecto revisores mensuales.
Mas, aun, mi puño en guardia, me atrevo, al fin, a señalar,
que desafío con valor a su tic-tac más navajero,
que atrofio, sin perjuicios, mis vocales hacia Nada,
y que me enfrento en contradicho a semejantes carceleros.

Pues sí, existen ritmos no en comunión, asonantes,
no bajo control, redundantes, “baji” y altisonantes,
reverberantes e irreverentes, “malhumeantes”...
Pues sí, conozco ritmos impares, antimilitares,
contra tiempo y silencio dictatoriales.
Ritmos libres y excitantes, ritmos lentos y fugaces...

Como el ritmo de los besos que secuestran nuestras bocas,
masacrando al segundero tras cristal inamovible.
Como el ritmo de caricias imparables y calientes
que sin duda neutralizan el semblante de un tirano.
Como el “tic-...” de nuestras pelvis, contratiempo exacerbado,
que difiere de la Nada hacia un lugar sin enjaulados.
Como el “shhh” de nuestras lenguas que preparan la partida
enculando al cruel silencio con orgásmica llantina.


VIDA Y LUZ

Quiero vida, sí.
Y sí, quiero luz.
Quiero vida y quiero luz.
¿Y quién no? ¿Acaso tú?

La muerte desconoce el sentir de lo que hoy se formula en las mentes...
Y la oscuridad extingue ilusiones, inventadas, pero aparentes.





Alberto Cancio García

viernes, 24 de diciembre de 2010

Homenaje a Carlos Edmundo de Ory

Esta tarde, mientras hacía limpieza con objeto de tener la casa presentable para la cena de Nochebuena, he encontrado un pedazo de papel de cuaderno escolar antiguo, abarrotado de tinta negra y letra casi ilegible, que hubiese arrojado a la chimenea de no ser por la extrañeza de la firma, la cual declara la existencia de un ente privilegiado, capaz de otorgar lo que muchos llaman inspiración en las mentes perversas de cuatro jóvenes distraídos del mundo; y no contento con la inmensidad de mi espíritu curioso, he empleado media tarde, como si de media vida se tratara, en descifrar los códigos inscritos en este trozo de árbol impedido de amar, pues si impedido queda alguien de sus actos, motivos habrá para ejercer sobre él la influencia de las cadenas, y pues no podía ser de otro modo, mi instinto me llevó a transcribir el contenido, que no he comprendido aún, tal es la facilidad de engaño que el ser humano tiene cuando se enfrenta a las palabras. Así pues, quizá haya algún interesado en recuperar la información de un documento ya extinto de la memoria de lo que nuestro abuelo llamara, con razón, poesía, de modo que me han encomendado la labor de enseñar este mensaje y argumentar mi incertidumbre con un nexo gráfico como prueba de su valía.


«Querido diario:

»Han pasado cinco días desde que, a eso de las diez menos cuarto de la noche, se abriera el telón y aparecieran, sobre el entarimado, cuatro jóvenes de aspecto distraído que se hacían llamar miembros de la Generación del Ocho. Uno de ellos, el primero en irse del escenario, quizá por timidez, es quien en nombre de los demás me dicta ahora estas líneas de agradecimiento que escribo en tu cuerpo, tallado en cuadros y con una réplica del Hombre de Vitruvio. No se asemeja al texto creado para la ocasión, que no se reproducirá en palabras en este bloc, porque ha sido entregado a un poeta amigo de la Generación para incluirlo en un libro que recoja todas las adhesiones a este homenaje.

»Carlos Edmundo de Ory murió con 87 años y ha resucitado este lunes, a poco más de un mes de la desgracia, en el aula magna de la facultad de filosofía y letras de Cádiz, acompañado de su familia, de cautautores, de muchos escritores y catedráticos universitarios, y de un humilde grupo de estudiantes que un día decidieron hacer un pacto con la literatura, como si ésta les ofreciese la inmortalidad. Lo cierto es que inmortales se sintieron durante cinco minutos por varias razones: porque apagaron las luces de butacas mientras salían al escenario a representar una dramatización de un manifiesto de fidelidad literaria; porque doscientas personas guardaron silencio con la curiosidad detrás de la oreja; porque compartieron escenario con Luis Eduardo Aute, que aguardaba sentado el último momento de la noche; porque se les permitió exponer parte de su personalidad sobre un entarimado lleno de portadores de un conocimiento previo; porque hasta la viuda de Carlos Edmundo se sintió conmovida con el breve espectáculo; y, en fin, porque sentían muy cercano el calor de la poesía edmundiana y de sus propios amigos, que los observaban desde sus asientos, unos con la cámara en la mano, otros con los ojos abiertos de par en par.

»Así fue el homenaje que pudieron rendirle al hijo predilecto de Cádiz, que paso a paso hizo de la poesía una vida con labios oscuros. Quiero enseñarte el vídeo de la actuación, donde el capitán Cancio lee el discurso que saldrá publicado en ese libro de homenaje que prepara Jesús Fernández Palacios con otros compañeros. Gracias, Jesús, en nombre de estos aspirantes a poetas.


Literatocho,
musa de la Generación»


[NOTA DEL COPISTA: En el reverso del manuscrito se agradece también la labor de Adrián Perales (gadi), quien se encargó de grabar con su magnífico pulso este vídeo]

lunes, 20 de diciembre de 2010

Un

Tengo una simple y mundana cabeza.
Ocasiones tuve de demostrar lo contrario y ni quise
Ni pude por convención o por mi desvarío
Tétrico, auténtico, absurdo y ávido de
Opciones para no argumentarlo.

viernes, 17 de diciembre de 2010

EXPLICACIÓN DEL SIGNIFICADO DEL TEXTO TITULADO "CALÍOPE", TRES O CUATRO ENTRADAS MÁS ABAJO

ADVERTENCIA: No lean esto si prefieren descubrir el sentido del texto por cuenta propia. Como nadie ha llegado a una conclusión plausible, describiré aquí su significado:

En realidad, si estuviésemos acostumbrados a "el buen leer", primero buscaríamos el significado del título. Con ello uno puede hacerse ya una idea bastante clara de por dónde irán los tiros.
Pero no contemos con ello, ¿de acuerdo? Pongámonos en el caso común: Como el título no nos dice nada útil y uno siempre lleva prisa, pasamos directamente al diálogo.


" - Disculpe, ¿me haría usted un favor?.
- Sí, dígame.
- ¿Me haría usted otro?.
- ¿Cómo dice?.
- Gracias. Muchísimas gracias."


Bien. Todos habrán supuesto que esta conversación tiene lugar entre dos personas. No conocemos el contexto en que se hallan ni otras características específicas sobre ellas, pero lo que sí podemos intuir es que no se conocen, o al menos no demasiado: "Disculpe", "usted", "dígame"...; la cordialidad en el tono de ambos lo desvela.

Tenemos, pues, a dos personas que no se conocen en exceso y que se disponen a una conversación. Una de ellas, llamémosla Emisor 1, abre la comunicación de esta manera:

E1-"Disculpe, ¿me haría usted un favor?".

La persona hacia la que va dirigida la petición (Emisor 2) responde displicente a E1:

E2-"Sí, dígame".

Hasta aquí no hay problema. Una persona necesita un favor, lo pide a otra persona, y ésta se siente en disposición de contentarle. Ahora bien, la respuesta de E1 resulta algo chocante, ¿no es cierto?

E1: "-¿Me haría usted otro?."

¿Qué ha ocurrido? E1 pide "otro" favor. No es el mismo. Es otro. Y nadie entiende por qué, cuando ni siquiera ha especificado la naturaleza del primero. Pero la extrañeza no nos concierne sólo a nosotros:

E2: "-¿Cómo dice?"

E2 siente que se ha perdido de repente. E1 le ha pedido un favor, él manifiesta su disposición a concederlo y sin embargo E1 no lo especifica, no lo pide, sino que pasa directamente a pedir otro. El "¿Cómo dice?" representa en este contexto la sorpresa, la incredulidad, la sospecha de que E1 no pretende una interacción normal.
Pero aquí no acaba la cosa. Tras la segunda intervención de E2, E1 responde:

E1: "-Gracias. Muchísimas gracias."

Esta es la clave. El agradecimiento de E1 sugiere algo que no podíamos haber imaginado: ¡El favor se ha consumado!

Así, releyendo el texto, entendemos que el primer favor también ha sido concedido, y que ésta es la razón de que E1 considere oportuno pedir otro. Ninguna de las peticiones de ALGO queda en el aire para E1, aunque E2 no entienda, como nosotros, qué demonios ha hecho para conceder ese ALGO.

E1: - Disculpe, ¿me haría usted un favor?.
E2: - Sí, dígame.
E 1: - ¿Me haría usted otro?.
E2: - ¿Cómo dice?.
E1: - Gracias. Muchísimas gracias."

Releemos el texto una y otra vez, tratando de averiguar la naturaleza de los dos favores y el momento en que han sido consumados. Esto, probablemente, nos lleve a concluir que E1 sólo pretende la atención de E2. Y, en cierto modo, esto no es erróneo. Las intervenciones -y sólo las intervenciones- de E2 tienen el poder de subsanar las necesidades de E1.


Pero ayudémonos de todos los elementos: ¿Qué podríamos decir de la imagen?
Es una gráfica de sonido. Una pista de audio en la que se halla representada una voz. Todos hemos visualizado alguna vez una pista de grabación digital, y, para aquellos que no dominen el tema, ésta es la apariencia que adquiere la gráfica cuando lo registrado es una voz humana.

Así, podríamos concluir que esa "voz humana" tiene bastante que ver con los secretos que entraña el texto. Tengamos en cuenta que las intervenciones de E2 son diferentes (en una describe "disposición" y en otra "extrañeza") y que sin embargo, E1 considera que ambos favores han sido concedidos.
¿No estará todo irremediablemente relacionado con la voz?


Otras consideraciones pueden llevarnos a meditar sobre el sexo de los interlocutores. En realidad, dadas las circunstancias sociales en que nos encontramos, el sexo no es en absoluto relevante, pero sí lo son las convenciones sexuales:
¿Qué sexo atribuiríamos a cada uno de ellos?

Este texto se asemeja a una adivinanza académica, pero no debemos olvidar que yo lo escribí para hacer Literatura. Y lo es, claro que lo es, como en realidad lo son también las adivinanzas tradicionales.
Los estudios universales sobre Literatura describen la recurrencia de ciertos temas a lo largo de toda la historia de la humanidad. Sobre estos temas se reincide continuamente, sobre ellos recae el interés fundamental del hombre desde su configuración como ser inteligente. Y son -sobra decirlo a aquellos que conocen el Arte- el Amor, el Deseo y la Muerte.

Todo aquel que lea, oiga música, vaya al cine, o dedique su tiempo a la contemplación atenta de obras pictóricas, coincidirá conmigo en que el Amor y el Deseo, en sus diversas interpretaciones y manifestaciones, queda patente en un ochenta por ciento de las obras artísticas conocidas.
Así, cuando nos encontramos ante un texto extraño, ambiguo, con un sentido ininteligible en apariencia, no debemos obviar las relaciones que éste puede guardar con el tema amoroso en cuestión.

Quede claro que estas observaciones no son esenciales para comprender el significado de mi entrada, pero aun así, ¿podríamos relacionar la intencionalidad de E1 con un tema tan recurrente, no sólo en la Literatura Universal, sino en la mayoría de mis escritos, como el Deseo Amoroso?
Sí, claro que podríamos. Y en este caso, las convenciones nos llevarían a identificar a E1 con un hombre o mujer con capacidad de desear a E2.


Pero olvidemos ahora todas estas reflexiones sobre la atracción, sexual o emocional, y lleguemos a la conclusión final.

El título. Qué significa el maldito título: Calíope.
Calíope es el nombre de una de las nueve musas de la mitología griega. A ella se atribuían los dones de la poesía épica o, más concretamente, de la canción narrativa. Sí. Qué chasco. ¿Qué podría identificar este texto con el género de la Épica? La respuesta es: NADA.
Para hallar la única y determinante relación existente entre "Calíope" y la historia dialogada del relato es necesario conocer la etimología del término.

Y es aquí cuando todos hemos de sonreir, supongo, si es que aun seguís ahí: Era sólo eso. Echar un vistazo a alguna enciclopedia y comprobar cómo podría traducirse el título.

Calíope, Καλλιόπη en griego antiguo, Kalliópê, significa en castellano: 'LA DE LA BELLA VOZ'.

" - Disculpe, ¿me haría usted un favor?.
- Sí, dígame.
- ¿Me haría usted otro?.
- ¿Cómo dice?.
- Gracias. Muchísimas gracias."

E1 pretende un favor. E2 le habla, emite VOZ, y el favor queda concedido. E1 vuelve a pretender un favor. E2 le habla, vuelve a emitir VOZ, y el segundo favor se concede.

E1 pretende, única y exclusivamente, oir la VOZ de E2. La E2 de "la bella voz".

Eso es todo. Gracias por leer hasta aquí, aunque no era tan complejo. La próxima vez, cuando leáis un Título y el texto no os desvele su signidicado, buscadlo. Está ahí por algo.




Alberto Cancio García

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Una mañana cualquiera...

Un suspiro. Otro.
Un tímido bostezo
seguido de un resoplar
y otro y otro y otro.
Ya con la garganta aclarada
suena otro suspiro.
Ahora un bostezo no tan tímido.
¿Nadie lo escucha?
¿Nadie se da cuenta?
La docencia está pidiendo auxilio.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Te invito a...

...Un inolvidable paseo por la calle Ancha,
por Oxford Street
o por la playa con Lulú.

También a un café especial
-especial porque es junto a ti-
en el aeropuerto que tú elijas.

jueves, 9 de diciembre de 2010

SIN DESTINO

No siempre existe la posibilidad de errar con tanto tino. Se llama Mérito y viaja conmigo desde hace seis horas.
Aclarémoslo cuanto antes: Uno no es esencialmente responsable de todas y cada una de las vicisitudes con que se topa; y si además esas vicisitudes resultan ser atractivas o, cuanto menos, atrayentes (hablemos de perspectiva), ¿qué hay de malo en agarrarlas por el brazo y morder a tientas el fruto a veces agrio que contienen? Agrio...

Quizá no me crean si les digo que llegué a este tren por accidente: Un error, sí. Un disparate y una catástrofe en la línea semi-indivisible de lo consuetudinario. Pero fue mi culpa. No hubo hierros ni exposiones ferroviarias, no fue el sueño interventor de mis destinos, ni la niebla, ni el dinero, ni un anciano moribundo en el vagón contiguo. Fue tan mío, tan real, tan sincero e inadmisible que las razones se imbuyen en el absurdo de mi historia cotidiana.

No. Ya lo sé. No me creerán tan fácilmente. Quieren que les cuente esa otra historia, ¿verdad? Aquella de una foto en la cartera, de un billete de ida y vuelta hacia París, de una espera sofocante, y la estación, la revista, el corazón... Y su reencuentro taquicárdico también quieren que les narre, eso es, y que describa el sabor y la textura de los besos, la sonrisa, la extrañeza. Y el brazo que acaricia por encima de los hombros y que tira del amante hacia la calle. Él con la maleta a cuestas, muy, muy pesada, sea ésta de quien sea, lleve dentro lo que lleve.

Yo lamento decepcionarles, ciertamente, y no estar a la altura de sus exigencias literarias, pero ninguna de estas cosas que desean tiene cabida en mi relato. Ni siquiera la amante. Ni París. Ni la sombra esperanzadora de un reencuentro. Tampoco la maleta obesa y misteriosa, y quizá, dado el contexto en que me veo, esto debería agradecerlo.
En esta historia de percance, demonios, por no caber ni siquiera yo mismo quepo, pues en general toda asimilación de accidente subyace a la idea extrema, brutalmente opuesta, de lo cotidiano: La equivalencia entre la peculiaridad del hecho irregular y la línea uniforme, metódica, de la realidad común es intrínsecamente negativa; y yo, como digo, no he respetado la ortodoxia en la oposición de estos conceptos.

El tren serpenteaba toscamente el altozano rioplatense y un rail mal emsamblado lo lanzó hacia el precipicio.

¿Ven? Un rail mal emsamblado: Una causa, un detonante. Una tecnología que reprobar, un ser humano a quien meter en la cárcel. En tal caso, la hipotética alternativa yacería, muerta pero deseable, en impedir que ese detonante se activara. El precipio, la consecuencia, sería reemplazada entonces por la nula alteración del orden práctico en la línea de lo cotidiano.
De no ser por algo, aquello no habría sucedido. Es una cuestión extrapolable.
Pero dónde está ese algo, y dónde está ese aquello en la específica razón de mi circunstancia.


CONTINUARÁ...






Alberto Cancio García
Fotografía: Google

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Calíope

- Disculpe, ¿me haría usted un favor?

- Sí, dígame.

- ¿Me haría usted otro?

- ¿Cómo dice?

- Gracias. Muchísimas gracias.






Alberto Cancio García