sábado, 26 de marzo de 2011
CARPE DIE
martes, 15 de marzo de 2011
Luz
Eva Te
lunes, 14 de marzo de 2011
Un río, un amor
domingo, 13 de marzo de 2011
martes, 1 de marzo de 2011
Juegos de la Edad Temprana
Las tardes del recién estrenado invierno son más frías que las tempestades navideñas. Irrumpen sobre las aceras aun calientes por el Sol, bañando de hielo las oquedades de la tierra y los brazos desnudos. El mundo cambia de pronto. Llueve y crepitan los vientos por todas partes. Un puñado de pájaros remueve incómodo sus alas y busca su árbol para guarecerse.
Nosotros también lo hacíamos entonces. Éramos jóvenes, y no teníamos miedo de que el mundo reventara de tormentas. Aquella ventana, en la guarida de mi habitación, tenía el aspecto de una pequeña pantalla de cine donde proyectaran la película más catastrófica de la temporada. Una nube, otra, la negrura y el rayo, la tragedia, nuestras risas.
Jugábamos. Jugábamos a obviarlo y quererlo todo. A soñar. A inventar futuros paradójicos que nos atemorizaban y hacían reír al mismo tiempo. Las sábanas estaban calientes y decíamos muchas cosas, siempre tan importantes, impregnados de esa hosca trascendencia del amor. No podíamos dejar de inventar. Por eso a veces, sobre la cama, cortábamos la bajara, leíamos el futuro en los reveses de las cartas sin nombre, y acto seguido escribíamos nuestra historia. Siempre al azar. Temblando. Una mano insegura, un diccionario, seis tiradas, seis palabras. Y sólo entonces, un relato:
Palabras origen:
Clave Inalcanzable Óbice Carricero Rosca Normalidad
Y dicen de Eternidad y Amor un enlace inalcanzable…
Hallemos puente o ingenio hacia el triunfo contra todo óbice, estorbo, caja vacía de tropiezo…
Impedir que la normalidad se cuele una mañana por nuestra ventana, como quien no quiere la cosa, y sin pedir permiso se apegue a nosotros… Ignorar a la rutina que suele acompañarla, pues pretende encontrar su lugar entre los enamorados. Hogar en que respirar frescura mientras el calor es perenne y la luz envuelve.
Una humilde morada enmarcada por enredaderas que no enreden, pero sí nos mezclen. Un refugio donde alberga la intimidad; chimenea sabía para quemar vacilaciones y convertirlas en cenizas que al aire cabalguen formando escirros, lunares celestes de esos que cubren pero no tapan, adornan nuestra historia. Obligan a alzar la vista a lo encumbrado, y no por oposición a lo bajo, esencialmente por el desajuste con lo pasado, con el atrás.
Y durante la escena un canto. Rítmico, repetido y apuntado en melodía. Delator del carricero que cada día abandona la espesura y humedad de su escondite para dejarse ver. Un motivo avivador del entusiasmo.
Graves y agudos, izquierda y derecha, Fa y Sol en lucha por el poder: ser clave del engranaje. Lejos de cualquier sistema estricto y hacedero de rosca, serpenteamos atemporalizados culpando a Amor, a la complejidad espontánea de su mecánica. Vestido de humildad, pasea evitando los caminos de lo incierto, insulso e insensible. Se ata a lo inimaginable e intangible en un primer encuentro, a lo inmediato conjugado con el infinito, a lo indecible con los ojos abiertos, incluso a veces a la incorrección. Mas siempre acunado por lo imperecedero, unido a la Eternidad.
Emma Núñez Guerrero
Tú quisiste inmortalizar aquellos juegos para siempre. Los rezaste a solas, en la violácea penumbra de tu habitación, cuidadosa y subrepticia; raspaste las palabras con mesura de escultor, durante la noche -porque siempre hacíamos esas cosas de noche, por algo ahora somos artistas-, una nube de ensueño se batía sobre ti, que me pensabas, y yo a ti, claro, haciendo otras cosas, y el sueño llegaba a destiempo, tarde como siempre, por un trabajo, un vídeo interesante, un mensaje, seis palabras.
Llegado el momento me entregaste el manuscrito, todo él envuelto en colores fríos y muy rojo su interior, al modo de nuestros contrastes de siempre, y yo supe que los inviernos despabilan el alma y que aquello que dijimos tenía sentido aun dicho entre risas. Lloré. Sí. Supe de la vida, como un sabio, y estiré mis dedos para acariciar el papel como si fueras tú. El relato viajaría, para siempre, conmigo. La onda expansiva de nuestro amor no se borraría en muchas generaciones, y aquellas seis palabras, azarosas, taimadas y escurridizas, me fiaron su secreto: Me amarás. Te amaré. El siguiente renglón está, sencillamente, vacío.
Emma Núñez Guerrero y Alberto Cancio García
miércoles, 23 de febrero de 2011
VIAJES E IMPRESIONES. CAPÍTULO QUINTO
Se alza al alba el polvo del camino
por que vamos, mientras rizan silbidos
los pedruscos que salpican el aire
a nuestro paso y se ciñen las sendas
cuando avanzamos, sobre cordilleras,
bosques densos y vértebras de olivo
que abates, y que son color de rueda
bajo el súbito rolar del vehículo.
de aceituna, cuando el Sol, sobre troncos
de árboles desnudos y vestidos,
se despunta, a sí mismo, descargando
vetustas bienvenidas a los altos
primero, las pendientes, poco a poco…,
y luego, nuestra senda, el valle ancho,
prende el cristal de roca en los recodos.
Serpenteamos laderas, se escarpan,
suena un río de ecos: ruge y brama
allá abajo, entre los verdes y airosos
tules del abismo, y, de repente,
de hito en hito brota, por el oeste,
el declive de su vasta cascada
desde el lago añil oscuro, y al frente,
alza el mundo una cresta escalonada:
martes, 22 de febrero de 2011
C'est la vie
además de una enfermedad de transmisión sexual.
También es un cuento narrado por un idiota
o una granada de mano que nunca llega a explotar.
Vivir es un deporte ideal para torpes
y difícil para sabios que no encuentran su norte.
Angustia moderada en pequeñas dosis,
perro fiero y ladrador que a veces parece dócil.
miércoles, 16 de febrero de 2011
VIAJES E IMPRESIONES. CAPÍTULO CUARTO
Hablábamos de delegar. Son las 10:30 y el autobús ha hecho una parada más larga de lo normal, por lo que he podido mear tranquilo y estirar las piernas dulcemente.
Solía fumar durante estos descansos; hoy me he limitado a dar vueltas por aquí y por allá, curioso, como uno de esos viejos encorvados que parecen indagar las calidades del terreno, cabeza gacha, manos entrelazadas en la espalda, mirada cálida y sabia conjetura: Esta región de Cádiz, muchacho, es bastante mediocre.
Reincido una y mil veces en la inherente devoción que profesa el ser humano por estropearlo todo, aun cuando se hace difícil lograrlo. Ya en otros cientos de viajes me ha sorprendido no hallar un sólo centímetro de tierra libre de las chapuzas de nuestra especie, pero he de reconocer que la zona de Cuatro Caminos es un ejemplo aterrador de a lo que puede llegar el bípedo estúpido. No es cuestión de caprichoso ecologismo –adecuar el medio a la rentabilidad económica en perjuicio del paisaje es práctica tan común que ya ni acongoja –, yo hablo de absoluta e indómita fealdad. De espectacular asimetría en la disposición de las estructuras, de desaliño, torpeza, desidia. Crudísima devastación. El pueblo y sus alrededores semejan un tipo de dolencia infecciosa, que hubiera ido ennegreciendo el terreno progresivamente para contaminarlo luego de hormigones mal dispuestos. Desproporción premeditada. Edificaciones que crecen como la mala hierba aquí y allá, donde uno menos lo espera. Tierra sucia, plantaciones negligentes. Ni un sólo árbol que las cerque… Un paseo por las calles más céntricas de París podría perturbar la serenidad de cualquiera que se haya planteado lo nocivo de las grandes aglomeraciones, pero el aspecto de este maltratado rincón, por vacío y silencioso que se muestre, ralla en lo obsceno.
¿Es posible obviar la sensibilidad estética de una forma tan burda? Quien me conoce sabe que no simpatizo con las ciudades, que me crié en las lindes de un bosque y frente a una playa salvaje, y que, en efecto, sustituir árboles por carteles publicitarios me provoca poco menos que diarrea. Todo cierto, no lo niego, pero después de diez años de errar por la capital gaditana sigo dispuesto a amarla por una única y sencilla razón: Es bonita. Aunque ruja de motores y miseria, aunque a veces soliviante con sus vientos y su risa compelida, Cádiz es una maravilla estética. Sin dudarlo. Asimismo París, Londres, Granada, Sevilla, tienden a espantar de frivolidad, pero rezuman encanto si se las contempla sereno. Aguijonean la sensibilidad, la admiración, quizá la nostalgia,… la cosa, en definitiva, que permite a uno hallar la paz sobre la barbarie en un momento no concreto. Pero nada es abstracto aquí, Madre de Dios, nada en absoluto. Hace cinco minutos que he subido al autobús, cansado de indagar suelos, paredes y colores demasiado precisos, y ahora, mientras el conductor pone en marcha este bicho maloliente, llego a la conclusión de que alejarse de los grandes núcleos urbanos exige rechazar de una vez las realidades indeterminadas, la teoría, la vaguedad. Aquí, todo lo que es, es, notoriamente, y las inexactitudes, para los edificios.
Supongo que en ello transmutará la realidad conforme vayamos ascendiendo la ladera en pos de las ceñidísimas aldeas de la Sierra de Grazalema. A partir de ahora, sólo los pueblos con habitantes satisfechos serán hermosos: Localidades tangibles, rudas, desaliñadas en sus gentes y sus cuestas, y con la virtud de haberse despojado, hemos dicho, de cualquier necesidad de idealización. Zahara, blanca y lejana, bien podría ser la más visceral de todas ellas, pero dedúzcase que en absoluto temo hallar en su entorno lo que aquí.
Sea cual sea la actitud de los zahareños, antes de llegar a Algodonales ya me habré inserto entre edificios demasiado bien ornamentados para permitir la monstruosidad que han hecho en Cuatro Caminos: las montañas. Las duras, precisas y concretas montañas, capitales subrepticias de dioses contundentes, y sobre las que ha trabajado desde siempre, no el pequeño humano con su triste afán de maniobrero, sino la cruel, altiva y muy excesivamente concreta naturaleza.

Dormiré un rato. Tengo ganas de llegar.
Alberto Cancio García
martes, 15 de febrero de 2011
Preguntas (II)
sábado, 12 de febrero de 2011
VIAJES E IMPRESIONES. CAPÍTULO TERCERO
Viajar solo había dejado de agradarme. Un autobús con el mismo recorrido de ida y vuelta semana tras semana hastía a cualquiera que tarde en conciliar el sueño, y por entonces yo buscaba algo nuevo, extraño, distinto, en realidad, a lo que ya conocía –el hastío – presa de esa estúpida impresión de madurez que endereza la espalda del estudiante preuniversitario. El cristal de la ventanilla te enseña demasiado a menudo quién eres. Paisajes nuevos, carreteras desconocidas, ciudades inéditas… pierden la singularidad de la aventura cuando sobre ellas se irradia el oscilante retrato del referente común: Las mismas ojeras. Una mueca frecuente. La expresión constreñida por aguas menores no desterradas a tiempo. Ese eres tú. No cabe duda. El mismo a quien llama papá para cerciorarse de que todo va bien. El mismo que lo llamará si hallara cualquier eventualidad significativa. La necesidad de sentirte alguien te mortifica, y al finalizar aquel año abominaba los autobuses.
Desde entonces, y si las circunstancias exigían viajar solo, he hecho malabares con billetes de tren, avión, coche, e incluso pierna, a fin de evitar toparme con el más maloliente de los vehículos. No ya por miedo a admitir que sigo siendo el mismo ignorante de siempre –algo que todos asumiremos tarde o temprano – sino por soslayar tercamente las reminiscencias de una época improductiva y ponzoñosa.
No hay trenes a la lejana Zahara de la Sierra. De hecho, ni siquiera hay autobús. Éste me dejará en Algodonales, y allí ya buscaré las formas. Miro de reojo mi reflejo. Y sonrío: Esta vez decidí no molestar a nadie, pero es genial saber que volveré a hacerlo en cualquier momento, aun con ocho carreras a la espalda y el título de matrona.
Todos los pasajeros aquí presentes contemplan su reflejo. Y casi todos, estoy convencido, saben quienes son.

Alberto Cancio García
Fotografía: Google
viernes, 11 de febrero de 2011
VIAJES E IMPRESIONES. CAPÍTULO SEGUNDO

jueves, 10 de febrero de 2011
VIAJES E IMPRESIONES- CAPÍTULO PRIMERO
Cuánto mejor sería que no existieras tal como existes aunque te quiera.
Cómo ensordece, intoxica, difama, adultera, ofusca el trajín de tus calles y avenidas, grises hoy, porque aun no es de día.
Qué fatídica destreza, ésta de tus gentes activas y edificios diligentes, correteando a un lado y otro del flemático autobús.
Qué poco gustas, prisa de urbanidad, y sin embargo con qué gracia te me contagias mientras escapo, directo a la estación, y con la incertidumbre de si llegaré a tiempo.
Ofendes al mundo, como todas las ciudades, pero no a mí cuando digiero despacio: Eres coches a mi alrededor, sí, eres ruido y eres humo, estrés de rubia guapa, hormiga con chaqueta; pero no nos engañemos: algo tienes. Algo tuyo, más pausado, algo intrínseco y ligado, que ya casi ni lo pienso…
Era el Mar. Es su Abrazo. Cuan pequeñas son tus calles Él las llena de colores y de conchas y murallas de crustáceos. Y eres coches, y eres humo, sí, pero luego del trabajo, esa rubia va a la playa y se calienta sobre arena, suena el aire a caracolas cuando mueve la cintura, y a la par el viejo ríe, contemplando cómo mira a la muchacha esa hormiguita con chaqueta.

Mar tú eres, no otra cosa, y no obstante me olvidé..., me olvidé la despedida. Pero bueno. Son dos noches. Sólo dos de tus albadas faltaré. Y ya no más por estas fechas. Ni siquiera tendré tiempo para echarte algo de menos. Sólo espero regresar con mejor letra y mejor vida, y aprender lo que tu prisa ya ha dejado de enseñarme.
Ya contemplo la estación que es mi objetivo esta mañana. Síndrome de escape. Vía de fuga alternativa. Huida de rubia, pisotón al hormiguero. Algodonales. Montaña. Lejos. Solo.
Yo.
PD: Si no llega a avisarme el conductor, me paso de parada y sigo hasta la Plaza de España aun con la estación frente a mis narices. Esto no empieza bien.
Alberto Cancio García
martes, 8 de febrero de 2011
Preguntas (I)
domingo, 6 de febrero de 2011
Consulta (IV)
- ¿Otra vez usted aquí?
- Sí, doctor, tengo varias preguntas que hacerle.
- A ver, pregunte...
- Resulta que al final tanto agobio y tanto trabajo han servido de poco. Mi enfermedad se ha marchado en parte, pero ha dejado secuelas imborrables. Resulta que me ha amenazado con volver con los mismos síntomas para dentro de un par de meses. ¿Es eso normal?
- Es lo más normal del mundo, sobre todo si no has cumplido con todo lo que deberías haber cumplido para erradicar la enfermedad.
- Estoy cansado de ella, doctor. He trabajado como nunca para que no haya servido de nada. Creo que nunca podré erradicarla ni eliminarla de mi cuerpo...
- No se preocupe, yo le ayudaré más de aquí en adelante. Para empezar, voy a recomendarle un par de manuales que...
BILIRRUBINA 11

miércoles, 2 de febrero de 2011
BILIRRUBINA 10
la magia.

lunes, 31 de enero de 2011
Consulta (III)
- El tema de la angustia es algo que usted mismo debe controlar. Si usted trabaja a diario no debe tener ningún tipo de problema. Si en cambio deja usted todo el trabajo para el final es normal que sienta angustia. No se preocupe, la segunda opción es la más común entre todos mis pacientes.
domingo, 30 de enero de 2011
Desesperadas ansias de un primero de mes
martes, 25 de enero de 2011
Que acaba. Que empieza.

Consulta (II)
- No se preocupe. Es algo temporal. Puede que en un par de semanas todo vuelva a la "normalidad". Aunque he de advertirle que una vez que se deshaga (por un tiempo) de esta molesta enfermedad es posible que dejen de atraerle ideas como la de ver películas o series.
- Estoy asustado, doctor. ¿Cuánto suele durar?
- Creo que le durará un par de años más (mínimo) y que irá creciendo y disminuyendo a intervalos regulares.
domingo, 23 de enero de 2011
El beso

viernes, 21 de enero de 2011
Consulta (I)
- No duermo, casi nunca como y cuando lo hago es poca cosa y rápido, no puedo relacionarme con mis amigos, no puedo pararme a ver una película ni mi serie favorita. Me he perdido el último concierto interesante de mi ciudad y estoy que no vivo... Sea sincero doctor, ¿Qué tengo?
- Exámenes.
jueves, 20 de enero de 2011
Un viajero llamado Paul
martes, 18 de enero de 2011
ARREANDO...
pensando se aprehende a pensar,
se aprenden las danzas danzando
y teniendo se aprende a exigir.
sabrás con pobreza seguir...
domingo, 16 de enero de 2011
*REENCUENTRO
lenguaje figurado y tus mentiras
y misterios, que te excusan de la mierda.
Me dejaste aquí muy sola,
¿Por qué nunca comprendiste?
no busqué trabajo en Viena...
sigues siendo el mismo ruin,
¡Maldita sea, ¿por qué te fuiste?!
- No me fui.
- No bromeo. Siempre,
jueves, 13 de enero de 2011
VIDEO
¿Sabéis lo mejor de todo? ¡Lo he subido a Youtube yo solo! ¡Ya he descubierto cómo se hace! :D ¡Ja, ja!
Os amo.
Música, videos y fotografías...
martes, 11 de enero de 2011
¿Para qué...
lunes, 10 de enero de 2011
Una Noche Lúgubre
su guadaña a acérrimas ciudades
y campos olvidados
la impudicia: cómo vino del parque
cobrándose a un niño, cómo desnuda
la hacía temblar una noche, de hiel
amarga resbalando la entrepierna.
Cómo de día frotaba las recias
manos de sal, serrucho,
por rostros blancos que lijaba enteros,
por ver podredumbre y miseria
donde había un hombre.
miércoles, 5 de enero de 2011
El espía
viernes, 31 de diciembre de 2010
Feliz 2011

miércoles, 29 de diciembre de 2010
ENTRETENIDA E INMADURA POESÍA ADOLESCENTE
Lacónica preocupación por lograr mis objetivos;
horas muertas de mi soledad que nada significan;
¡Afloren los sentimientos de miedo y rabia
en aquel, yo, que ve en morir una costumbre ya viciada!
¿Qué lucha (vida) es esta, sin rumbo ni razón?
¿Cuál, si no, la dirección de mis entrecortados latidos?
Curiosidad entomológica que es mi buscar...
las respuestas, las caricias, la mentira...tal vez la verdad...
¡Que el vacío incandescente deja en frío la existencia!
Me llaman, acudo; me ignoran, escucho; me odian...
y yo, amo... ¡¡No hay maldad aquí dentro!!
Pero sí miedo y vanidad, impotencia asesina ante el rito y la tortura.
¿Qué sentido este vivir, llorando accidentes,
si, “desta suerte”, a todos ronda la muerte,
brutal, que hace de lo bello cosa inerte...?
...asqueroso burdel de las ilusiones, la vida...
las canas y el hedor enloquecen al vivo...
sangre, que no fluye; corazón, vencido.
¡Tantas noches ocupadas, en mi propia hipocresía pudriéndome!
¡Tantas quejas injustas y suicidas!
No quiero vida para daño cruel hacer...
que si el mayor mérito es no hacer pudiendo,
yo lo hago con creces, aun sin querer...
Amor, que ya no hay..., no lo veo..., solo estoy;
triste, me cuenta mi automarginación tras sus muros de piedra.
Vida... ¿y qué? Lobo soy para el humano, pronunciando estas palabras,
¡autómata de la ignorancia!, les escucho a mí acusar...
¡Hay que ver, pobre de mí!
¿Cómo escribir la poesía
si mi único boli perdí?
¡Madre, una pluma yo quiero
pa ser el poeta que fui!
-Niño, no tengo dinero,
¡Ve y escribe con la narí!-.
Ahora, bajo el azul apagado
de este aire humedecido.
Ha tenido que ser hoy,
frente al mar metalizado...
Ahora, contemplando con ira de fuego
aquel horizonte curvado.
Ha tenido que ser hoy...
día gris para la esquiva,
cuando, solo, he descubierto
que no importa que maldiga,
que no importa a dónde voy,
que da igual si me despierto
o si dejo que el sueño viva...
Porque no, no vivo en este vuestro mundo.
No vivo aquí, inoportuno,
como queriendo destrozar vuestros valores infecundos.
Que no. Que no. Que no.
¡No soy del siglo XXI!
III
Inmenso estanque brillante,
como eterno país ondulado...
¡Ábreme tus puertas!
¡Déjame vivir en ti, mi amo!
poderoso pero humano.
Porque en ti la lozanía de una flor del alelí...
Porque en ti las explosiones de un viejo malhumorado...
¡Déjame fundirme en ti, malvado!
¡¡Llévame por siempre atado, aunque deba así morir!!
IV
solitaria aunque embustera,
pues detrás de mis ojos el mal
se cierne sobre la tierra.
Y yo, sin embargo, muy quieto,
tumbado tranquilo a tu vera,
imagino que tú eres lo único
que en derredor, mi cuerpo rodea.
Y libre de ansiedad ciudadana,
tu prisa distinta recorre la tierra
y se traga cruelmente los granos
que, crueles, mis manos agrietan...
¡Vence tú, mar gaditana!
¡Cómete la tierra fea!
¡Haz tu vaivén más amplio
y llévame con la marea!
Sugerente y vil silencio tal de aquí esta oscura noche.
Suave atmósfera insonora y, en quietud, algo inquietante.
Sólo hay algo que interrumpe cuan poder la nada tiene,
el "tic - tac" de los segundos, anunciando breves pasos,
dibujando el adelanto, la presente o el retraso,
regidor de todo y nada, mucho o poco, y así va y viene.
Tanta mala servidumbre e inocente complacencia,
hacia vos, silencio inmundo, y cruel el tiempo encaprichado,
que los sueños, ilusiones y versos sin competencia
descuartizáis y demoléis tal si fueran ser de barro.
Libertad sin condición aun poseéis en vuestro enlace.
¡Cuán deseo de partirnos en pedazos se os distingue!
Carcajadas de silencio los segundos van dictando...
pues los ojos ignorantes del que hoy no ve la muerte,
mañana empañarán dos mil pañuelos de mortales
que lloraban, han llorado y llorarán con desconsuelo,
ignorantes más aun de su impotencia ante el espejo
en que juntos, "Tic-..." y "Shhh", danzan danzas infernales.
TIC – SHHH (II)
Quizá silencio y tiempo, imparables saqueadores
sean rectos regidores de ritmos universales,
de la nada y el desorden regidores principales,
de lo todo y lo perfecto revisores mensuales.
Mas, aun, mi puño en guardia, me atrevo, al fin, a señalar,
que desafío con valor a su tic-tac más navajero,
que atrofio, sin perjuicios, mis vocales hacia Nada,
y que me enfrento en contradicho a semejantes carceleros.
Pues sí, existen ritmos no en comunión, asonantes,
no bajo control, redundantes, “baji” y altisonantes,
reverberantes e irreverentes, “malhumeantes”...
Pues sí, conozco ritmos impares, antimilitares,
contra tiempo y silencio dictatoriales.
Ritmos libres y excitantes, ritmos lentos y fugaces...
Como el ritmo de los besos que secuestran nuestras bocas,
masacrando al segundero tras cristal inamovible.
Como el ritmo de caricias imparables y calientes
que sin duda neutralizan el semblante de un tirano.
Como el “tic-...” de nuestras pelvis, contratiempo exacerbado,
que difiere de la Nada hacia un lugar sin enjaulados.
Como el “shhh” de nuestras lenguas que preparan la partida
enculando al cruel silencio con orgásmica llantina.
Quiero vida, sí.
Y sí, quiero luz.
Quiero vida y quiero luz.
¿Y quién no? ¿Acaso tú?
La muerte desconoce el sentir de lo que hoy se formula en las mentes...
Y la oscuridad extingue ilusiones, inventadas, pero aparentes.
Alberto Cancio García
viernes, 24 de diciembre de 2010
Homenaje a Carlos Edmundo de Ory
lunes, 20 de diciembre de 2010
viernes, 17 de diciembre de 2010
EXPLICACIÓN DEL SIGNIFICADO DEL TEXTO TITULADO "CALÍOPE", TRES O CUATRO ENTRADAS MÁS ABAJO
En realidad, si estuviésemos acostumbrados a "el buen leer", primero buscaríamos el significado del título. Con ello uno puede hacerse ya una idea bastante clara de por dónde irán los tiros.
Pero no contemos con ello, ¿de acuerdo? Pongámonos en el caso común: Como el título no nos dice nada útil y uno siempre lleva prisa, pasamos directamente al diálogo.
" - Disculpe, ¿me haría usted un favor?.
- Sí, dígame.
- ¿Me haría usted otro?.
- ¿Cómo dice?.
- Gracias. Muchísimas gracias."
Bien. Todos habrán supuesto que esta conversación tiene lugar entre dos personas. No conocemos el contexto en que se hallan ni otras características específicas sobre ellas, pero lo que sí podemos intuir es que no se conocen, o al menos no demasiado: "Disculpe", "usted", "dígame"...; la cordialidad en el tono de ambos lo desvela.
Tenemos, pues, a dos personas que no se conocen en exceso y que se disponen a una conversación. Una de ellas, llamémosla Emisor 1, abre la comunicación de esta manera:
E1-"Disculpe, ¿me haría usted un favor?".
La persona hacia la que va dirigida la petición (Emisor 2) responde displicente a E1:
E2-"Sí, dígame".
Hasta aquí no hay problema. Una persona necesita un favor, lo pide a otra persona, y ésta se siente en disposición de contentarle. Ahora bien, la respuesta de E1 resulta algo chocante, ¿no es cierto?
E1: "-¿Me haría usted otro?."
¿Qué ha ocurrido? E1 pide "otro" favor. No es el mismo. Es otro. Y nadie entiende por qué, cuando ni siquiera ha especificado la naturaleza del primero. Pero la extrañeza no nos concierne sólo a nosotros:
E2: "-¿Cómo dice?"
E2 siente que se ha perdido de repente. E1 le ha pedido un favor, él manifiesta su disposición a concederlo y sin embargo E1 no lo especifica, no lo pide, sino que pasa directamente a pedir otro. El "¿Cómo dice?" representa en este contexto la sorpresa, la incredulidad, la sospecha de que E1 no pretende una interacción normal.
Pero aquí no acaba la cosa. Tras la segunda intervención de E2, E1 responde:
E1: "-Gracias. Muchísimas gracias."
Esta es la clave. El agradecimiento de E1 sugiere algo que no podíamos haber imaginado: ¡El favor se ha consumado!
Así, releyendo el texto, entendemos que el primer favor también ha sido concedido, y que ésta es la razón de que E1 considere oportuno pedir otro. Ninguna de las peticiones de ALGO queda en el aire para E1, aunque E2 no entienda, como nosotros, qué demonios ha hecho para conceder ese ALGO.
E1: - Disculpe, ¿me haría usted un favor?.
E2: - Sí, dígame.
E 1: - ¿Me haría usted otro?.
E2: - ¿Cómo dice?.
E1: - Gracias. Muchísimas gracias."
Releemos el texto una y otra vez, tratando de averiguar la naturaleza de los dos favores y el momento en que han sido consumados. Esto, probablemente, nos lleve a concluir que E1 sólo pretende la atención de E2. Y, en cierto modo, esto no es erróneo. Las intervenciones -y sólo las intervenciones- de E2 tienen el poder de subsanar las necesidades de E1.
Pero ayudémonos de todos los elementos: ¿Qué podríamos decir de la imagen?
Es una gráfica de sonido. Una pista de audio en la que se halla representada una voz. Todos hemos visualizado alguna vez una pista de grabación digital, y, para aquellos que no dominen el tema, ésta es la apariencia que adquiere la gráfica cuando lo registrado es una voz humana.
Así, podríamos concluir que esa "voz humana" tiene bastante que ver con los secretos que entraña el texto. Tengamos en cuenta que las intervenciones de E2 son diferentes (en una describe "disposición" y en otra "extrañeza") y que sin embargo, E1 considera que ambos favores han sido concedidos.
¿No estará todo irremediablemente relacionado con la voz?
Otras consideraciones pueden llevarnos a meditar sobre el sexo de los interlocutores. En realidad, dadas las circunstancias sociales en que nos encontramos, el sexo no es en absoluto relevante, pero sí lo son las convenciones sexuales:
¿Qué sexo atribuiríamos a cada uno de ellos?
Este texto se asemeja a una adivinanza académica, pero no debemos olvidar que yo lo escribí para hacer Literatura. Y lo es, claro que lo es, como en realidad lo son también las adivinanzas tradicionales.
Los estudios universales sobre Literatura describen la recurrencia de ciertos temas a lo largo de toda la historia de la humanidad. Sobre estos temas se reincide continuamente, sobre ellos recae el interés fundamental del hombre desde su configuración como ser inteligente. Y son -sobra decirlo a aquellos que conocen el Arte- el Amor, el Deseo y la Muerte.
Todo aquel que lea, oiga música, vaya al cine, o dedique su tiempo a la contemplación atenta de obras pictóricas, coincidirá conmigo en que el Amor y el Deseo, en sus diversas interpretaciones y manifestaciones, queda patente en un ochenta por ciento de las obras artísticas conocidas.
Así, cuando nos encontramos ante un texto extraño, ambiguo, con un sentido ininteligible en apariencia, no debemos obviar las relaciones que éste puede guardar con el tema amoroso en cuestión.
Quede claro que estas observaciones no son esenciales para comprender el significado de mi entrada, pero aun así, ¿podríamos relacionar la intencionalidad de E1 con un tema tan recurrente, no sólo en la Literatura Universal, sino en la mayoría de mis escritos, como el Deseo Amoroso?
Sí, claro que podríamos. Y en este caso, las convenciones nos llevarían a identificar a E1 con un hombre o mujer con capacidad de desear a E2.
Pero olvidemos ahora todas estas reflexiones sobre la atracción, sexual o emocional, y lleguemos a la conclusión final.
El título. Qué significa el maldito título: Calíope.
Calíope es el nombre de una de las nueve musas de la mitología griega. A ella se atribuían los dones de la poesía épica o, más concretamente, de la canción narrativa. Sí. Qué chasco. ¿Qué podría identificar este texto con el género de la Épica? La respuesta es: NADA.
Para hallar la única y determinante relación existente entre "Calíope" y la historia dialogada del relato es necesario conocer la etimología del término.
Y es aquí cuando todos hemos de sonreir, supongo, si es que aun seguís ahí: Era sólo eso. Echar un vistazo a alguna enciclopedia y comprobar cómo podría traducirse el título.
Calíope, Καλλιόπη en griego antiguo, Kalliópê, significa en castellano: 'LA DE LA BELLA VOZ'.
" - Disculpe, ¿me haría usted un favor?.
- Sí, dígame.
- ¿Me haría usted otro?.
- ¿Cómo dice?.
- Gracias. Muchísimas gracias."
E1 pretende un favor. E2 le habla, emite VOZ, y el favor queda concedido. E1 vuelve a pretender un favor. E2 le habla, vuelve a emitir VOZ, y el segundo favor se concede.
E1 pretende, única y exclusivamente, oir la VOZ de E2. La E2 de "la bella voz".
Eso es todo. Gracias por leer hasta aquí, aunque no era tan complejo. La próxima vez, cuando leáis un Título y el texto no os desvele su signidicado, buscadlo. Está ahí por algo.
miércoles, 15 de diciembre de 2010
Una mañana cualquiera...
Un tímido bostezo
seguido de un resoplar
y otro y otro y otro.
Ya con la garganta aclarada
suena otro suspiro.
Ahora un bostezo no tan tímido.
¿Nadie lo escucha?
¿Nadie se da cuenta?
La docencia está pidiendo auxilio.
sábado, 11 de diciembre de 2010
Te invito a...
por Oxford Street
o por la playa con Lulú.
También a un café especial
-especial porque es junto a ti-
en el aeropuerto que tú elijas.
jueves, 9 de diciembre de 2010
SIN DESTINO
No. Ya lo sé. No me creerán tan fácilmente. Quieren que les cuente esa otra historia, ¿verdad? Aquella de una foto en la cartera, de un billete de ida y vuelta hacia París, de una espera sofocante, y la estación, la revista, el corazón... Y su reencuentro taquicárdico también quieren que les narre, eso es, y que describa el sabor y la textura de los besos, la sonrisa, la extrañeza. Y el brazo que acaricia por encima de los hombros y que tira del amante hacia la calle. Él con la maleta a cuestas, muy, muy pesada, sea ésta de quien sea, lleve dentro lo que lleve.
Yo lamento decepcionarles, ciertamente, y no estar a la altura de sus exigencias literarias, pero ninguna de estas cosas que desean tiene cabida en mi relato. Ni siquiera la amante. Ni París. Ni la sombra esperanzadora de un reencuentro. Tampoco la maleta obesa y misteriosa, y quizá, dado el contexto en que me veo, esto debería agradecerlo.
El tren serpenteaba toscamente el altozano rioplatense y un rail mal emsamblado lo lanzó hacia el precipicio.
¿Ven? Un rail mal emsamblado: Una causa, un detonante. Una tecnología que reprobar, un ser humano a quien meter en la cárcel. En tal caso, la hipotética alternativa yacería, muerta pero deseable, en impedir que ese detonante se activara. El precipio, la consecuencia, sería reemplazada entonces por la nula alteración del orden práctico en la línea de lo cotidiano.
CONTINUARÁ...
miércoles, 1 de diciembre de 2010
Calíope
- Sí, dígame.
- Gracias. Muchísimas gracias.
lunes, 22 de noviembre de 2010
París, 21 de Noviembre del año 2010
París: Vapor o cadena interminable de alucinaciones. Aura subrepticia de lo imaginado. Horas. Páginas. Sucesión apabullante de eslabones fotográficos, uno tras otro, corriendo ante los ojos como un álbum de recuerdos inciertos.
Icono, símbolo, corriente, influencia, esbozo tosco en los apuntes saturados: el germen, cimiento, principio y causa de las cosas, acotación obligatoria en los suburbios de la hoja ...Bastilla ...guillotina ...ajenjo ...flor del mal. Libro de Historia, libro de Arte. Inherencia. Crucial inherencia.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
Papel cayendo en un charco mientras su dueño trata de cazarlo, con otra inquietud de la existencia
sábado, 13 de noviembre de 2010
Esperanza
quiero estar tranquilo.
Hoy no miraré el reloj,
hoy no viviré el pasado.
Me siento en un parque
y miro a todos lados
mientras que en un litro
ahogo todo mi futuro.
Hoy sólo quiero solaz,
sólo viviré el presente.
Hoy sólo pienso en mi,
da igual el resto de la gente.
No es que sea egoísta,
es que estoy un tanto harto.
Sólo quiero sosegarme.
Quiero controlar mis trazos...
jueves, 11 de noviembre de 2010
El limbo
miércoles, 10 de noviembre de 2010
Coda melancólica
lunes, 8 de noviembre de 2010
Pecado Original
como me gusta tan poco este lugar,
intento averiguar
cuánto tiempo puedo estar sin respirar.
Vivíamos en un piso pequeño que se parecía al paraíso, siempre había serpientes dándole forma a las esquinas, y manzanas rompiendo los cristales para que entrase el calor del verano abrasador de agosto.
Eva Te pide disculpas por repetir el
fragmento inicial. Gracias.
¡Vúrro!
sábado, 6 de noviembre de 2010
Haiku culinario (un inocente jugo de palabras)
miércoles, 3 de noviembre de 2010
Retrato de una Generación aún no tan madura
lunes, 1 de noviembre de 2010
¡Soporífero!
Una nube soporífera y
una voz que te acaricia
- más bien toca-
las gonadas.
Un trompo en el oído
o
una estufa en invierno.
Quiero decir que me duermo,
aunque preferiría -con creces- estar dormido.
(Y las malditas manecillas de este reloj no se mueven...)
A unas buenas,
es como un lanzallamas que te derrite el cerebro
e intenta amoldarlo a su gusto.
Damn it!
Es como una anestesia general
que habla de homosexualidad,
de poesía de poetas.
(Y si logra atraparte...)
Aburre a Sanchez Dragó,
hace llorar a cualquiera.
Quiero decir que tengo sueño
y no me deja dormir este ruido.
Es, simplemente,
un somnífero doctorado
por vía auditiva...
aguantando el tirón
sábado, 30 de octubre de 2010
DECADENCE NOW
Mustia y cenicienta, ¿no decían? Lánguida,
de esas tristes, yermas, morriñosas,
las de perro, niño, Dios u hombre abandonado.
Es poesía al fin y al cabo...
Es poesía.
Entra en casa, toma el libro,
mímalo entre tus ascuillas,
apacigüa el universo
de tu angustia y hazte de él
una esquinita, de colchón.
Así sabe a realidad la ceremonia literaria,
así huele a miel la muerte y el gusano que la cobra,
y qué importan los cien pies de los ciempiés si, a bocajarro,
de los cien tú les ves dos y te resignas.
¡Es poesía, al fin y al cabo...!
¡Es poesía!
Otra tarde cenicienta, y tú mismo en ese perro
y ese niño y ese hombre, y esa angustia prometida,
que pretende ser deseo y sólo es arte, sólo arte,
cual miseria que esputaras desde el hueco de tu alma
y revolvieras con la lengua laboriosa.
De pasión agusanado,
de quimeras, de gargajos.
Y por qué nos los tragamos, botarate.
Y por qué nos los tragamos si es un asco.
viernes, 29 de octubre de 2010
El cóctel de mi esencia
miércoles, 27 de octubre de 2010
HOMENAJE
martes, 19 de octubre de 2010
TÚ SENTADA AHÍ DELANTE
cuando digo lo que digo:

¡verde! ¡que te quiero!
¡A ti! Y no a ese verde
mortecino de pizarra
en que tus hombros se recortan;
y que corta, por debajo de tus hombros,
con respaldo verde silla
-y con patas verde clase
en que tu pie se balancea-
medio lomo de otro medio
que yo miro y atesoro
en mi pupila también verde.
Pero verde de hojarasca,
de boscaje que se quema,
de madera fibrilar por que resbala
tu melena, como lava coagulada
sobre el verde respaldar de verde aula.
Verde. Digo verde,
de tablones que se inflaman,
de dorada exaltación de
bosque verde, y tú, su llama.
Ojalá tuvieras ojos en la espalda,
y todo lo que digo fuera, ¿verde?, una mirada.
Alberto Cancio Garcia
domingo, 17 de octubre de 2010
RECHAZO (I)
un nido de barro al que a veces, volando







