jueves, 22 de marzo de 2012

MAESTRO

Sé que verías en mí
algo distinto.

Llegarías y dirías:
Saquemos al artista
que hay en ti.
De esta forma, y esto otro
se hace así.

Sabrías exprimir
el jugo en la aceituna
de mis tardes, 
vendrías al poco 
a embriagarme
recitándome algo tuyo,

y luego, sentados a una mesa, 
confiarías tu secreto de luna
a cuatro camareras:

Ser de donde se sea, 
 para no perder el sino,
viajar con la marea
y andar a donde quiera
que diga tu borrico. 

¡Ay, Federico,
qué maravilloso si ahora,
como otros hicieron contigo,
pudieras venir 
a mostrarme el camino!






Alberto Cancio García

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